martes, 22 de agosto de 2017

DIME CON QUIEN ANDAS...

Salieron al toque a hacerle el aguante a la movida del Consejo de la Magistratura y los supremos
en el castigo para que todos los Jueces sepan de que se trata a Freiler.
Facil todo, hay que estar en la otra vereda. vea si no...

El documento está firmado por la Asociación Cristiana Dirigentes de Empresa (ACDE), la de Bancos de la Argentina (ABA), Empresaria Argentina (AEA), la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), el Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA). Si bien el tono del comunicado pretende ser moderado y a favor de una Justicia independiente, el contenido y su difusión son un claro apoyo de un sector del establishment empresario a la intervención oficial sobre las decisiones judiciales.
completo  AQUI

sábado, 19 de agosto de 2017

EL NUESTRO...


SAN MARTIN REVOLUCION (completa)

PROTECCIONISMO. QUE PROTEGER. A QUIENES -- REFLEXION EN EL BLOG DE ABEL

Algo cansado de tanta interna argenta, quise retomar en el blog algunos temas estratégicos. Por ejemplo, el del proteccionismo, la palabra maldita de la teoría económica instalada. (E impuesta con una rigidez que hace parecer a Stalin como un poeta libertario).
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Para eso, nada mejor que recurrir a Fredes Castro, para reunir material no muy conocido, y resumirlo con precisión. Comparto con ustedes este artículo suyo, una mirada fresca, informada y estimulante sobre viejas ideas y desafíos de siempre.
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Eso sí, uno no debe perder de vista que se podrán llevar a la práctica si primero ese resuelven, bien, esas pujas internas que nos tienen cansados.
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El ingeniero Henry Kressel fue durante 20 años investigador en los laboratorios electrónicos de la RCA, en tiempos en que era una corporación líder a nivel global. Con 31 patentes de invención a su nombre, además de formar parte de la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos, actualmente es un inversor privado y prestigioso tecnólogo. Recientemente publicó el libro Si realmente desea cambiar el mundo: una guía para crear, construir y mantener las empresas innovadoras.
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En RCA Kressel contribuyó a la creación de pantallas televisivas planas, dispositivos láser, tecnologías de chips y sistemas de comunicaciones de variada índole. Industrias distribuidas por la geografía de su patria producían ese hardware, asegurando puestos de trabajo y multimillonarias ganancias a la firma industrial. Pero hace tiempo, sin embargo, que la mayor parte de esos productos se fabrican fuera de Estados Unidos, informa Kressel, y en ninguno de ellos su país se mantiene como líder mundial. Las pantallas planas y artefactos televisivos se hacen en Asia, China en primer lugar, en tanto que Corea del Sur y Taiwán dominan la tecnologías de chips. Pero el declive innovador industrial de Norteamérica comenzó con la injerencia de otra soberanía asiática, la verdadera patria del plomero “italo-estadounidense” Mario Bros, esto es Japón.
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Kressel indica que la primacía industrial electrónica de su país fue posible por las inversiones empresariales combinadas con la financiación estatal provista por generosos programas federales, a favor de la investigación y el desarrollo materializado en universidades y laboratorios corporativos. Él simpatiza con las teorías de libre mercado, pero las califica como válidas para ser dictadas en “aulas felices”, que adoctrinan sobre mundos ideales.
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El tecnólogo sentencia: “No estamos viviendo en un mundo ideal de libre comercio porque los decisores gubernamentales manipulan el sistema a través de subsidios industriales y restricciones legales que fortalecen ciertas industrias, limitan importaciones competitivas y promueven sus propias exportaciones”. En el rubro electrónico la única ventaja competitiva, explica, es la que hace el hombre, y Japón lo comprendió.
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Fue el gobierno japonés el que decidió un “bloqueo a las importaciones de televisores y mantuvo precios internos mucho más altos que en Estados Unidos”, para subsidiar la penetración de mercados externos con sus mercancías autóctonas. Los consumidores japoneses pagaban 500 dólares por el mismo dispositivo que compraban por 300 dólares los consumidores gobernados por Nixon, Ford y Carter, y así financiaron la competencia que acabó con el dominio de Washington. La producción japonesa ofertó a los norteamericanos misma calidad a menor precio, y las plantas fabriles en que trabajaban buena parte de estos últimos consumidores no resistieron.
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Sucede que entre apostar mayores recursos en inversiones de riesgo o relocalizar las plantas en geografías de bajos salarios, los decisores y directorios privados prefirieron lo último. Registremos esto: en vez de competir con innovación razonaron la competencia en términos de precios, y fracasaron.
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Kressel resume la triunfante ventaja competitiva japonesa de los ’70 del siglo pasado en tres puntos: en primer término, un esfuerzo nacional formulado por el gobierno para apoyar a determinadas industrias (no a todas), que incluyó limitar importaciones competidoras; en segundo lugar, financiamiento generoso para la instalación de plantas fabriles; y en tercer lugar, una producción de bienes de consumo masivo, a bajo precio, pero de calidad y aplicando técnicas productivas novedosas, las que demostraron ser superiores.
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Sin embargo, señala Kressel, el modelo japonés reveló sus limitaciones, resultantes de un excesivo proteccionismo estatal. La inversión se rezagó y nuevos liderazgos vecinos y foráneos los reemplazaron, entre ellos los mencionados casos de Corea y Taiwán. La ventaja competitiva electrónica requiere de la innovación constante, concluye el ingeniero e inventor, y, por ende, de una inversión “oportuna” en capital y recursos humanos.
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El proteccionismo y la intervención estatal son condiciones necesarias, nunca suficientes, para obtener un desarrollo económico autónomo e industrial sustentable. En este sentido, es necesario contar con un Estado eficaz en la selección de las industrias con chances competitivas y en el diseño de las políticas públicas hábiles para promover las ventas externas de sus bienes y servicios. El modelo de desarrollo hacia adentro, con sus típicos y pocos ambiciosos programas de sustitución de importaciones, imposibilita un desarrollo sustentable por los déficits crónicos que le son inherentes.
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Es necesario fomentar la industria nacional, por ser la mejor garantía para fugar de la periferia económica y de la consecuente dependencia. Construir industria nacional es asunto que no se logra con voluntarismo, sino con monitoreo de las condiciones de mercado y detección de los modelos de negocios y de gestión más exitosos. En el caso japonés, su éxito se hizo con proteccionismo y transferencias estatales/ciudadanas a favor de burguesías autóctonas exportadoras, pero también con esquemas organizativos (o de know how) sumamente eficientes, tales como el sistema integral de producción y mejora continua vinculado a la firma Toyota.
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La existencia de industrias nativas pujantes es, por lo expresado en el párrafo anterior, una materia de orden estratégico, pero en la medida que existen en un mercado capitalista son también, por regla que admite excepciones, un negocio. El conocimiento de los modelos de negocios dominantes, para su promoción y difusión por institutos de desarrollo o educativos, e implementación por iniciativas privadas solicitantes de ayuda estatal, configura un capítulo no menor a la hora de crear políticas públicas.
Los modelos de negocios en la economía digital y de la internet de las cosas, reclaman una mentalidad apta para admitir colaboraciones competitivas; atender la creación de valor en los restantes componentes del rubro o género de que se trate; desarrollar capacidades para conectar con ellos (imprescindible para incrementar la propia cotización); y replegar de una edificación vertical a una orientación lateral; entre otras cosas. En definitiva, pasar de una concepción corporativa restringida a una mentalidad ecosistémica de negocios.
La agenda económica defendida por los populismos de nuestra región no debe permitir que la construcción de los mercados y de los negocios, y las nociones que los nutren sean apropiados como su patrimonio por las fuerzas conservadoras. Las ofertas de mercados y negocios propiciadas por las fuerzas conservadoras carecen de originalidad en países como Argentina, porque sólo piensan en términos de precios de los bienes y servicios, que asocian a la necesidad de ajustar salarios. El fracaso de estas ofertas no es el de los balances de las firmas nativas parasitarias que amparan, sino el del desarrollo de toda la nación que habitamos y que con ellas compartimos.

martes, 8 de agosto de 2017

Organismos de derechos humanos exigen que el Estado encuentre a Maldonado “Tenemos un desaparecido en la democracia del señor Macri” Los organismos de derechos humanos denunciaron la responsabilidad del Estado en la desaparición de Santiago Maldonado, el joven de 28 años de quien se desconoce el paradero desde la represión a la comunidad mapuche Pu Lof Cushamen, y convocaron a una movilización el viernes que viene “para demostrarle al Estado que el pueblo no va a tolerar tamaña ofensa contra la democracia”.

Representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Centro de Estudios Legales y Sociales exigieron al Gobierno nacional la aparición con vida de Maldonado y reiteraron que tiene que quedar claro que se trata de una persona “que ha desaparecido por la violencia institucional del Estado”. El próximo viernes, se realizará una concentración en Plaza de Mayo para exigir su aparición con vida. “Que la comunidad argentina sepa que tenemos un desaparecido en la democracia del señor (Mauricio) Macri”, manifestó la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, durante la rueda de prensa que brindaron los organismos en la sede de la Asociación.  Nocetti, defensor de media docena de represores de la última dictadura cívico militar, participó en la brutal represión del martes pasado, en la que 100 efectivos de Gendarmería ingresaron ilegalmente a la comunidad mapuche, tiraron balas de plomo y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso. Los habitantes de la comunidad cruzaron un río para protegerse, pero Santiago, según todos los testigos, se quedó en la orilla, donde fue apresado y subido a una camioneta de Gendarmería. Desde entonces se desconoce su paradero.  “Nocetti ha ido a coordinar los operativos personalmente, es el responsable directo e inmediato de la desaparición forzada” de Santiago, manifestó Verbitsky.“Santiago Maldonado es un detenido desaparecido. Es imposible exagerar la gravedad de este episodio porque la sociedad argentina no puede tolerar que una persona desaparezca en una época de pleno funcionamiento de las instituciones”, sostuvo el presidente del Cels, Horacio Verbitsky. Para Verbitsky, “es inaudito” que el Gobierno “se lave las manos” cuando está demostrada la intervención de Gendarmería y la presencia en la zona de Pablo Nocetti, jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad.
“Hemos retrocedido 40 años. Con vida lo llevaron, con vida lo queremos, aparición con vida y castigo a los culpables”, expresó a su turno Taty Almeida, de Línea fundadora, quien denunció como "inadmisible” el regreso de la palabra desaparecidos durante un gobierno constitucional. “Hay pruebas de que el Estado es el único culpable y responsable de la desaparición de Santiago”, añadió Almeida.
Norma Ríos, presidenta de la APDH, a su turno, puso el foco en la violencia que vienen sufriendo los pueblos originarios y recordó que en enero se denunció que los abogados de la comunidad estaban siendo amenazados “sistemáticamente”. Detalló que el organismo estuvo presente en todos los rastrillajes de búsqueda, pero denunció las ineptitudes del Gobierno para llevar adelante la investigación. “Nadie nos avisó que iban a estar la Policía y la Gendarmería”, explicó.
Para Ríos, los funcionarios están buscando “a una persona extraviada y no están enmarcando la búsqueda dentro de una desaparición forzada, como deberían”. “Este ataque contra la comunidad no es causal. Es un mensaje del Gobierno, que quiere decir: ‘muchachos con nosotros no se jode’ “, añadió la presidenta de la APDH.
Ríos denunció "una campaña para mostrar (a los mapuches) como terroristas”, pero ellos “lo único que quieren es explicar quiénes son”. “A las mansiones de Lewis, Benetton y demás suelen asistir todo tipo de gobernantes”, recordó la representante de la APDH al mencionar la relación de algunos miembros del Gobierno con los grandes empresarios de la región.
“Hicieron una ensalada descomunal en la que mezclaron a todos, como parte de una conspiración terrorista”, denunció Verbitsky, quien agregó que “da risa lo que hacen” porque la información que muestran de los elementos que recabaron de la comunidad son taladros que usan para construir sus viviendas, serruchos, martillos y destornilladores que usan para construir sus viviendas. “Tenemos terroristas de martillo, según el Gobierno”, bromeó.  Verbitsky recordó que es una comunidad víctima de violencia hace siglos y resaltó que “Nocetti pretende que creamos que esto pasó por absoluta casualidad”.
En otro tramo de la conferencia, Estela de Carlotto leyó la carta enviada por los hermanos de Santiago. En ella, señalan que el Estado Nacional, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el juez Guido Otranto y el Ministerio Público “son responsables de la aparición con vida” de Maldonado. “Hasta que no esté con nosotros, responsabilizamos a Gendarmería”, indicaron sus familiares, quienes además criticaron la actitud de los funcionarios y los miembros del juzgado. “No nos sentimos ni contenidos ni acompañados. No estamos de acuerdo con el informe del juzgado ni con las declaraciones de Bullrich. Vamos a seguir confiando en los testimonios, el informe de la Defensoría y de organismos como la APDH y el CELS”, concluyeron.

EL CODIFICADO, LO QUE VIENE, SEGUN ANFIBIA



¿Porqué tan pocos derraman lágrimas por la desaparición del fútbol por televisión abierta? Con los años, el espectador promedio se transformó en un sujeto adocenado, capturado por el verso de la pasión, escribe Pablo Alabarces. Fútbol para Todos permitió el acceso a ver los partidos y tuvo la oportunidad de terminar con el relato machista, el melodrama y el exceso de teatralización, pero se apoyó en los viejos y peores vicios de la narrativa futbolera. Lo que viene, con la re-privatización, no será otra cosa que lo mismo o peor. Pero pagando.

Y bien: se viene el codificado, se viene. Vuelve. A llorar a Cuba. 
La transmisión por aire del fútbol fue una de las innovaciones más interesantes del período kirchnerista, sin que esto signifique celebrarla de pie y a los gritos como tendió a hacer su rama sunnita. Es probable que en sus errores gigantescos está la razón por la que nadie parece derramar demasiadas lágrimas por su desaparición. En ellos, o en que el espectador promedio del fútbol argentino se ha transformado en un sujeto adocenado, inmerso en una alienación de libro –quiero decir: que podría ser esgrimido como ejemplo perfecto por cualquier defensor de las viejas teorías de la alienación, que evidentemente no debieran haber pasado de moda–; un sujeto capturado por el verso de la pasión, a partir del cual justifica las tonterías más descomunales. Por ejemplo, pagar entre 300 pesos (si ya paga a su vez el servicio de cable) y 1200 pesos (si aún no lo hace) para poder ver en HD las aventuras de Tigre frente a Vélez.

Como es bien sabido, Mauricio Macri había sugerido, en tono de promesa de campaña, la continuidad de la transmisión por aire de los partidos de fútbol. Pocos podían dudar de que no pensaba cumplirla, especialmente cuando, ya presidente, nombró a Fernando Marín a cargo del programa: Marín sólo servía para liquidar activos y transformar empresas sociales en negocios privados, como demostró en Racing Club. Para colmo, al batallar sobre el déficit fiscal y la “pesada herencia”, le costaba poco encontrar en Fútbol para Todos (desde ahora, FPT) un ejemplo fantástico de gastos inútiles heredados. Desde ya que el nuevo pacto con Clarín, al que Macri le entregó el desmantelamiento de la ley audiovisual kirchnerista en pocos días, tenía que involucrar al fútbol y la televisación, aunque fuera mediante la retorcida maniobra con la que se consagró a Fox y a Turner como nuevos beneficiarios.

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Los hechos son conocidos: por un lado, la adjudicación la hace una AFA libre de toda influencia del pasado y entregada a la nueva administración a través del pacto Macri-Angelici-Moyano. Por otro, la oferta de Fox incluye tanto la alianza con TyC en la producción como la cancelación del juicio que ésta le había entablado a la AFA por la creación de FPT junto al gobierno de Cristina. En definitiva: Clarín mejora su posición, en tanto regresa con todos los beneficios y sin los costos de aparecer pegado a la propiedad directa. Lo que sigue será facturación directa e indirecta: por la codificación y por la transmisión, abierta o codificada, por cable.

Y sigue también un negocio descomunal para todas las partes, salvo para la mayoría de los clubes. El reparto inequitativo se mantiene, haciendo caso omiso de las experiencias más aventajadas (la inglesa y la alemana, donde el reparto también toma en cuenta el desempeño deportivo y no meramente la condición de “grandeza”) y el punto de partida sigue siendo una deuda francamente impagable, que los dirigentes sólo saben cómo aumentar. El panorama es espantoso, si no fuera desopilante. FPT fue creado en 2009 con el argumento central de la deuda de los clubes. Ocho años después, esa deuda no hizo sino aumentar: el kirchnerismo llenó de dinero a los clubes a cambio de ningún control, ninguna regulación y ninguna supervisión. La consecuencia sólo podía ser más deuda, unos cuantos procesados (de ambos lados del mostrador: Aníbal Fernández y también Luis Segura) y, lo peor, el desprestigio general del programa. Como dije arriba, fácilmente caracterizado como un gastadero inútil.
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Es posible que sólo encontremos novedades por el lado de los soportes. Se sabe que la multiplicación de las plataformas está volviendo obsoleta la transmisión a los viejos televisores: de allí que hasta Twitter está experimentando con la transmisión de eventos deportivos a los celulares con cierto éxito (¡golf en el celular!). Por eso, habrá que ver cómo se diseña un negocio cuyo viejo modelo (cobrar el codificado y el codificador hasta en los bares) ya peca de obsolescencia. Por el lado de los contenidos –y muy especialmente, la gramática de esos contenidos: los modos del relato televisivo–, pudimos ver en este largo año de transmisión por los canales privados que nada nuevo hay bajo el sol: desde Marcelo Araujo para aquí, no se ha inventado nada. Ni siquiera modificaron esos zócalos insoportables con publicidad, que aparecen cuando la acción transcurre justo ahí, en la banda inferior de la pantalla.

Una oportunidad perdida

Nombrar a Marcelo Araujo no es invocar su nombre en vano. Entre el viejo modelo AFA-Clarín-TyC, el posterior FPT y el que se viene, las discontinuidades fueron únicamente de acceso, y hasta ahí: se dejó de pagar el codificado, pero la televisión digital (la TDA) no pudo aún superar una influencia menor, lo que obligaba a los espectadores a seguir pagando el cable si querían ver los partidos aunque fuera por la Televisión Pública (para no hablar de DeporTV, que no sale en el aire). La aparición de Araujo como director periodístico de FPT en 2009 (duró hasta 2014 en el staff) permitía preguntarse varias cosas sobre la coherencia ideológica del kirchnerismo, pero ninguna sobre la orientación del programa: iba a ser, y fue, puro conservadurismo periodístico y televisivo. En nombres: de la mano de Araujo aparecieron sujetos de la envergadura narrativa de Tití Fernández y Marcelo Benedetto. Cuando el modelo Araujo pareció crujir (especialmente, porque ya no reconocía a simple vista a ningún jugador que no fuera Riquelme), FPT convocó como estrella a Sebastián Vignolo, que combina todos los defectos de Araujo, Niembro, Closs, Macaya y hasta José María Muñoz, pero ninguna de sus virtudes (con mucha condescendencia).

La pluralidad de voces declamada como objetivo por el kirchnerismo supuso, en el monopolio televisivo del fútbol, la chatura y coherencia más radical: la enunciación se llamó Fox Sports. Lo que FPT puso en el aire fueron las gramáticas televisivas y los ripios orales de Fox. Los exabruptos nacional-populares de Javier Vicente no significaban innovación, sino apenas un acento local. Que, por cierto, faltó de modo grosero: siendo la Televisión Pública argentina, sus tonadas siguieron siendo exasperantemente porteñas. La única afirmación federal era su clip de apertura, decorado con la clásica iconografía multi-paisajística “de Ushuaia a La Quiaca” que ya hemos visto en todas las publicidades de Quilmes. Jamás un acento provinciano osó violentar la monotonía porteña de las voces periodísticas –en el mismo momento en que jugaban equipos de más provincias que en los viejos Nacionales de los años ‘60 y ‘70.
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Todo esto, claro, para no hablar de las groserías de género. FPT tuvo la oportunidad de dar vuelta como un guante el relato periodístico: por el contrario, ratificó todos sus vicios, y entre ellos su machismo. Sólo cuando comprobaron que habían olvidado cumplir la cuota de género, convocaron a dos voces femeninas: Viviana Vila para comentar, Ángela Llerena para hacer campo. Ninguna relatora, no fuera cosa. Y para rematarla, las dejaron afuera del plantel enviado a la Copa de Brasil 2014: el último día le pagaron unos viáticos a Lerena, como para solucionar tamaña omisión.

Antes de eso, un Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2013, Viviana cubría un partido, por lo que se le concedió la lectura de un texto alusivo en el entretiempo. Pero, mientras transcurría el gesto de corrección política –qué mejor que un texto hablando de los derechos y las luchas femeninas, en boca de una mujer, durante un programa futbolero–, el director de cámaras no tenía mejor idea que ir enfocando mujeres, todas ellas bellas y jóvenes: demostrando que, a pesar de todo, la mirada y la administración seguía siendo del macho, invariablemente limitado al principio “mirá qué fuerte que está esa mina”.

Unos meses después, Fútbol para Todos decidió promocionar su página web y la posibilidad de acceder a los partidos on line: lo que permitía, según decía el locutor, que la señora pudiera seguir viendo la telenovela (sic) mientras los tipos veían los partidos en la computadora.

En resumen, persistieron todos los vicios del relato televisivo previo: la narración melodramática, el abuso del plano detalle, la teatralización y el histrionismo de los actores resaltado sobre el juego propiamente dicho, la parafernalia tecnológica que exhibe el exceso de puntos de vista; el lenguaje coloquial y grosero, el chiste grueso y sexualizado, ciertos giros incluso racistas. La posibilidad de construir un relato novedoso, desligado de los condicionamientos mercantiles de la industria cultural, se perdió.

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El colega inglés David Rowe, hoy profesor en Australia y que ha trabajado por años el problema de la transmisión de deportes por televisión como problema cultural, afirma que la televisación estatal y pública de los eventos deportivos –y no solo los deportivos– presenta cuatro ventajas:

1. Por supuesto, el acceso, en tanto no limita esa posibilidad al poder adquisitivo o la ubicación geográfica: el deporte circula por televisión abierta, gratuita y de acceso universal.

2. Ligado a lo primero, la estabilidad y confianza en la transmisión, que deja de estar sujeta a decisiones meramente basadas en la maximización de la ganancia o a la relación costo-beneficio.

3. Y además, la posibilidad de la innovación y la calidad: en tanto desligada de la lógica mercantil de la ganancia, la televisación pública puede apostar por la experimentación, por la mejora en la calidad de imagen y relato, por apuestas estéticas indiferentes al rating. Las posibilidades técnicas deben sujetarse a esta lógica estética, y no como mera hipérbole y efectismo, como ya señalamos: la cámara puesta al servicio de la calidad narrativa, y no de decidir si Barros Schelotto putea o tiene caries.

4. Entonces, consecuentemente, debe permitir la crítica y la diversidad de modo radical: el pluralismo de voces entendido como gesto radical, una radicalidad que incluya, si fuere necesario, la crítica del propio emisor –por ejemplo, la AFA o el gobierno nacional o las políticas sobre violencia, de las que se evitó cualquier mención.

De todas esas posibilidades, Fútbol para todos prefirió ninguna: se quedó con la continuidad, la repetición, el conservadurismo estético y narrativo. Apenas innovó en un aspecto: como las publicidades se limitaban a propaganda estatal, se añadieron algunos cortos dedicados a aspectos poco conocidos de los clubes de fútbol –sus niños, su personal auxiliar, sus instalaciones– o apenas celebratorios de sus historias. Y durante las transmisiones, en algunos partidos, la conversión de un gol se conectaba, en pantalla partida, con su festejo en un hogar de fans en algún lugar lejano del país –recordemos que la mayor parte del fútbol argentino ocurre en Buenos Aires. En una palabra: sus innovaciones se limitaron a redundancias del populismo más esquemático, tanto que hasta Turner puede copiarlo sin mayores problemas ideológicos.
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Pero aquí está el problema central, porque incluye al machismo: la televisación del fútbol es pura construcción y reproducción de sus peores taras. No sólo de los lugares comunes del lenguaje –es posible que la última metáfora inteligente la haya inventado Víctor Hugo en su célebre transmisión de 1986, y fue por radio, no por televisión– sino también de la imagen. Celebración aguantadora del “ponga huevo” y del desgarramiento, de la jetsetización y el chismorreo, de la trampa presentada como picardía, del propio periodismo deportivo vuelto celebrity. Cuando esa transmisión fue estatal, tenía múltiples posibilidades y algunos peligros. El kirchnerismo desechó todas las primeras y cayó en todos los últimos. De toda la lista que propone David Rowe, sólo se aceptó la del acceso. No hubo una sola innovación técnica o estilística (o lingüística), no hubo un mínimo atisbo de crítica o autocrítica (no hubo un solo spot dedicado a la violencia, como si ella no hubiera existido), siguió organizada por el ráting y las decisiones del “mercado” –el riverboquismo como última posibilidad del pensamiento.

Por supuesto, no esperemos milagros de Fox, si no los tuvimos hasta ahora.

Lo que viene, lo que viene

Relean los párrafos anteriores: eso es lo que tendremos por delante, que es lo que tenemos por detrás, con la salvedad de que las mujeres han vuelto a ser expulsadas del vestuario masculino que es el relato televisivo (y radial) futbolístico. Sumémosle el costo del codificado, y tendremos lo que nos espera en la próxima década, única diferencia con la pasada.

La conclusión obvia debiera ser la convocatoria a un boicot de los espectadores, que nadie parece estar muy interesado en lanzar, como si pagar para escuchar a Vignolo y ver a Boca fuera el máximo deseo para un argentino macho promedio.

Vuelvo sobre esa vieja palabra: alienación. Frente a esta expropiación del acceso, habiendo probado otra posibilidad –con todos los problemas que señalé, pero al menos gratis–, la única razón por la que no ha aparecido una movilización de hinchas reclamando por la medida y anunciando un boicot de masas es ésa: la alienación futbolera está a punto de caramelo.

La otra solución roza –incursiona en– lo delictivo: dedicarnos en forma masiva a la piratería de señales de Internet. Por eso, me temo, esta columna no puede recomendar Rojadirecta.com o sitios por el estilo. Además, para lo que hay que ver. Personalmente, le sacaré el polvo a mi viejo hinchismo por el Arsenal de Londres. Otro día cuento por qué me hice hincha de los Gunners.

´´LA MUERTE NO DUELE``


La frase le pertenece al diputado y abogado de presos políticos Rodolfo Ortega Peña, quien fue asesinado el 31 de julio de 1974 por la Triple A, a los 35 años.




Ortega Peña
Había nacido el 12 de septiembre de 1935 y se crió en una familia de clase media. Fue un estudiante muy destacado y recibió el título de abogado a los 20 años, pero además contó con estudios avanzados en las carreras de filosofía y ciencias económicas. Su ingreso a la vida política ocurrió tras el Golpe de Estado de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón.
Pese a que había simpatizado con el frondicismo y la Federación Juvenil Comunista, se lo podía definir como un peronista de izquierda. En 1973 asumió como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, integrando la lista del FreJuLi. Juró bajo el lema “la sangre derramada, no será negociada”, en alusión a la Masacre de Trelew del año anterior. En aquella oportunidad, Ortega Peña se había presentado en el penal para conocer la situación de los detenidos pero no pudo evitar su fusilamiento.
Representó legalmente a presos políticos, sindicalistas, obreros y fue el abogado de la Federación Gráfica Bonaerense. También fue un historiador revisionista y codirector de la revista “Militancia”, junto con Eduardo Luis Duhalde. Se convirtió en uno de los principales denunciantes de la actividad parapolicial de la Triple A. Sus amigos le sugerían que bajara su exposición pública y se cuidara, pero el “Pelado” les respondió justo el día previo al crimen: “La muerte no duele”
El 31 de julio de 1974 estaba en su oficina del Congreso de la Nación cuando lo llamó alguien que se presentó como un periodista de El Cronista Comercial y, al comentarle que quería hacerle un reportaje, le preguntó hasta qué hora podía encontrarlo ahí. Como el supuesto periodista no apareció, Ortega Peña se retiró junto con su esposa en un taxi. Al bajarse, se le acercaron tres hombres que viajaban en un Ford Fairlane y comenzaron a dispararles con ametralladoras. La esposa recibió un tiro en la boca, pero él sufrió ocho impactos en la cabeza, uno en la muñeca y otro en el antebrazo, entre otras heridas. Cayó muerto, en medio de 24 cápsulas servidas.
“No ha muerto simplemente el diputado, sino un militante del peronismo revolucionario que tenía una vieja y consecuente lucha al servicio de la clase obrera peronista y del pueblo”, dijo Duhalde en su velatorio. Y agregó: “No nos cabe duda de que son precisamente los enemigos del pueblo por el que luchaba Ortega, quienes lo asesinaron”. Tras esta ceremonia, una caravana formada por obreros gráficos y militantes de la mayoría de las organizaciones de izquierda acompañó su cuerpo hasta el cementerio de la Chacharita, pero fue brutalmente reprimida y la jornada finalizó con un saldo de 380 detenidos.