Israel aumentó la reducción de electricidad a la bloqueada Gaza
agravando la crisis del pueblo palestino
Jerusalem| PIP, 12 Junio 2017.-
Familia palestina se calienta con una hoguera en Beit Lahiya, al norte de Gaza en noviembre de 2013 al igual que en la actialidad (archivo)
La crisis eléctrica agrava sistemáticamente la educación de los estudiantes palestinos de Gaza
Cuáles son los derechos de la potencia ocupante israelí de seguir arrasando la vida de la población palestina en la Franja de Gaza; del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina-ANP de Mahmoud Abbas, en su enfrentamiento político con Hamas para arrastrarlos a la miseria; del silencio cómplice internacional de seguir soportando los crímenes de lesa humanidad israelí contra la población gazzaui bloqueada desde hace 10 años, donde más del 80% de los casi 2 millones de ciudadanos viven de las ayudas humanitarias.
El terrorismo de Estado que ejerce el gabinete de seguridad israelí aprobó hoy lunes, la reducción del 40% del suministro de electricidad a la sitiada Franja agravando aún más la catastrófica situación de la población, obligando a la Compañía de Electricidad de Gaza alertar al pueblo para preparase a una situación mucho peor de las que viven. La racista aprobación israelí se produjo a petición de la ANP. Según los informes, el servil presidente palestino de facto, Mahmoud Abbas, había informado a Israel el mes pasado que la ANP sólo se destina a pagar el 60% de la factura mensual de $40 millones de shekels.
Tanto Israel como la ANP acusan a Hamas de no transferir el dinero a la ANP y mientras esto ocurre el pueblo palestino paga las graves consecuencias. Ante esta situación nadie denuncia a Israel de robar las riquezas de Gaza para convertirlas y vendérselas en electricidad en sus grandes negociados con el gobierno de la ANP, que además, Abbas, de manera inescrupulosa, utiliza la crisis eléctrica de Gaza para ejercer presión contra el gobierno de Hamas, votado democráticamente en las legislativas palestinas de 2006.
La medida también coincidió con los bloqueos israelíes a la ayuda de combustible de Qatar y Turquía que llevó al cierre de la última planta de energía en el pasado mes de abril. Cuando se efectúe la nueva reducción Gaza sufrirá consecuencias peligrosas y crisis en numerosos sectores de la sociedad en la vida diaria.
De acuerdo a la Compañía de Electricidad “los civiles que residen en la Franja de Gaza han sufrido la reducción de la energía en 4 horas al día y se aumentó a 12 horas corridas el apagado diario”, debido a que proviene de líneas directas de Israel por el cierre de las plantas. Según el portavoz Ashraf al-Qedra, del Ministerio de Salud palestino en Gaza, “redujo los servicios de diagnóstico” y advirtió que “40 quirófanos, 11 de ginecología y obstetricia, salas de operaciones donde se realizan todos los días alrededor de 250 cirugías y cesáreas, 50 laboratorios médicos y 10 bancos de sangre se cerrarán, además de detener los servicios de diálisis”.
La crisis también impactó en los servicios mínimos de agua y saneamiento a la población civil de la Franja, con grandes crisis en el tratamiento de las aguas residuales y el corte de agua por largos períodos de más de 4 días en muchas áreas.
'Córdoba está a punto de explotar', dijo el periodista @MaxDelupi: Entrevista al periodista @MaxDelupi sobre la situación social, política y sindical en la provincia de Córdoba. 'Uno tiene la sensación de que estamos sentados ante un polvorín, Córdoba está a punto de explotar', dijo.
Fue en el programa @unpoconomas que se emite los domingos de 10 a 13 por @am750 con @eduardofvaldes @vacanarvaja @Malegmagnasco @jm_valdes @lucreciamlc
-Al dream team inicial ya lo corrieron en los primeros 17 meses.
-Los nombres se conocen: Susana Malcorra, Isela Costantini, Alfonso Prat Gay, Martín Lousteau, Carlos Melconián.
-Cada caso es diferente.
-Malcorra tenía roces con la Casa Rosada y argumentó que se fue por razones personales.
-Costantini disentía con el ritmo de recorte del déficit que le imponían mientras le abrían el juego a las low costs.
-Prat Gay no tiene precisamente fama de ser una persona paciente, con un talante demasiado dispuesto a las concesiones del trabajo en equipo.
-Lousteau se subió el día de la asunción y se bajó en poco tiempo porque la cosa no le convencía demasiado.
-Melconiánno estuvo para nada de acuerdo con el plan económico desde el día 1 y se lo hacía saber a todo el mundo: además, despreciaba a todos los habitantes de la Casa Rosada cuyas iniciales no fueran dos emes.
-Pero eran el dream team y de todo eso no quedó nada. Y en todos los casos fueron remplazados por figuras de menor relevancia social y autonomía de vuelo.
-Tal vez el nada sutil Juan José Aranguren sea el único sobreviviente de aquel equipo de figuras.
(La lista no es completa. Sólo un repaso breve de los que ya no están en los primeros 18 meses de gestión por Ernesto Tenembaum).
El camarista Martín Irurzun, de la Scudería Stiuso, decidió darle la causa en la que se procura asesinar una y otra vez al autoinmolado Nisman al impresentable juez pistolero, Claudio Bonadio… que hace siete años fue denunciado por Nisman de amenazarlo a él y a sus hijas (Nisman también denunció entonces a Carlos Corach y a uno de sus hijos, y al comisario Jorge “El Fino” Palacios). Anteayer el bochornoso Daniel Santoro, El Malo, Premio Rey Emético de España, negó en Clarín que Nisman hubiera denunciado a Bonadio. Lo de este muchacho teñido es increíble: está más quemado que un pollo al spiedo pero igual sigue dando vueltas y perora en TV como si tuviera alguna autoridad (siendo como era un che pibe de La Embajada, “Jaime” lo tiene agarrado de las gónadas desde que lo acusó de ser un mercenario al servición de la inteligencia rusa y Washington le negó la visa… que después, ya domado, volvió a darle).
Stiuso y el Fino Palacios tienen como enemiga común a Cristina Fernández de Kirchner, lo que ha pasado a segundo plano sus rivalidades (que siguen existiendo; Stiuso ha de estar festejando la enfermedad, operaciones y eyección de la Aduana del negacionista Juan José Centurión) pero entonces eran, sin más, enemigos. El Fino espiaba y pinchaba teléfonos al servicio de Macri y su padre,y la sociedad Stiuso & Nisman denunciaba su relación con.delicuentes de toda laya. El Fino conspiraba con Carlos Corach, su hijo Maximiliano y Bonadío (que llegó a la judicatura por el único mérito de ser colaborador de Corach) no tanto para matar a Nisman sino más bien para armar causas paralelas de tal manera que la investigación sobre el encubrimiento de los asesinos no pudiera avanzar. Sobre todo que no avanzara hacia Carlos Menem,como en un momento intentó Nisman que, como revelaron los Wikileaks, recibió por ello un sonoro soplamocos por parte de la Embajada de Los Estados Unidos, ante la que el fiscal se reportaba. Porque si bien resultaba imposible que se encontraran pruebas que involucraran a Menem en el atentado, era muy posible que se encontraran las que involucraban a Corach en el encubrimiento.
Asñi las cosas, Bonadio tuvo “planchada” la causa por el encubrimiento a los asesinos de la AMIA(actualmente en juicio) durante cinco (5) años, por lo que está o estuvo procesado.
La amistad entre Bonadio y Palacios se fraguó luego de que Bonadio matara a dos presuntos asaltantes que lo abordaron a él y a un amigo en la localidad de Florida, partido de Vicente López. Bonadio mató a uno de un tiro y le pegó seis tiros, dos en la espalda, al segundo joven (uno tenía 20 años y el otro 19) que huía. La intervención de Palacios no habría sido ajena al hecho de que se la justicia considerara que había baleado a ambos en ejercicio de una legítima defensa, a pesar de que la policía solo declaró haber encontrado una desvencijada arma de puño, por lo que parece claro que al menos uno de los occisos estaba desarmado.
Corach, que tenía vínculos directos con el presidente Menem, su cuñado Emir Yoma, las embajadas de Israel y los Estados, la Policía Federal y al menos indirectos con los sospechosos Monzer al Kassar (a través de Jorge Antonio, de quien era abogado) y Gaith Pharaon (a través de Alberto Kohan) fue el cerebro de la segunda fase del encubrimiento, que desvío la investigación de la Policía Federal a la Bonaerense. âra lo que utilizó instrumentos como la fallecida camarista María Luis Riva Aramayo y el impresentable ex mayor Héctor Pedro Vergéz, un asesino serial desde que fue uno de los fundadores en Córdoba del llamado “Comando Libertadores de América”, versión cordobesa de la Triple A controlada directamente por el Tercer Cuerpo de Ejército.
Bonadio es el principal “juez de la servilleta de Corach” (por encima de Ariel Lijo, quien consiguió que hasta ahora Corach no esté sentado en el banquillo de los acusados. Como dijimos, él fue también un notorio encubridor, por pisar durante cinco años la causa por encubrmiento: que se lo haya puesto al frente de la causa madre es un chiste de humor negrísimo, un absurdo.
Los milicianos aparecieron por el cortijo Doña Ana de Cártama contando maravillas del sistema político de Rusia. “¿Os queréis alistar en el bando de los ricos
La ‘desbandá’ de febrero de 1937: éxodo en el Mediterráneo
Los milicianos aparecieron por el cortijo Doña Ana de Cártama contando maravillas del sistema político de Rusia. “¿Os queréis alistar en el bando de los ricos o en el de los pobres?”. Manuel Barrionuevo, un joven agricultor de 20 años, se apuntó al segundo grupo, al de los republicanos, por “los ideales de igualdad y solidaridad”. Apenas unos meses después, entre el 6 y el 8 de febrero de 1937, huyó de Málaga por la carretera de Almería. Entre 100.000 y 150.000 personas salieron a pie, con lo puesto, de la ciudad andaluza en dirección al Levante. Protagonizaron el mayor éxodo de la Guerra Civil mientras huían, en desbandá, de las tropas franquistas y alemanas que bombardeaban sin piedad.
Setenta y cinco años después, Barrionuevo vive en una residencia del barrio malagueño de El Palo, el inicio de esa ruta de la libertad hacia el Este que para muchos se convirtió en una encerrona criminal vía aérea que finiquitó sus vidas. El médico y fotógrafo canadiense Norman Bethune, que ayudó a las víctimas, la tildó como “la más grande y terrible evacuación de una ciudad en los tiempos actuales”. A sus 94 años, Manuel explica historias de la guerra, de su guerra, mientras descansa en un sillón de orejeras y juguetea con los flecos de una manta de colorines. Hoy está de buen humor. Se ríe, observa con atención el trajín del lugar y escucha con curiosidad.
Los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera lanzaban bombas desde la playa. “Íbamos en marcha y uno de los muchachos que iban delante, para protegerse, se metió entre dos rocas, con tan mala suerte que el pepinazo cayó dentro de las rocas. Y el muchacho murió”. Este malagueño que trabajó el campo y en la década de los sesenta se fue a Bilbao para ganarse la vida como albañil, presume de no haber matado jamás a nadie. En aquella maldita desbandá una vez sí estuvo a punto. Una avioneta de reconocimiento volaba muy bajo y, con el mosquetón, se atrevió a disparar al enemigo; desapareció y poco después volvieron más aviones que disparaban ráfagas. Se libró por poco.
Hambre y bombas
Manuel Barrionuevo siempre contaba a sus familiares historias de la guerra. La más dura: muchos días sin comer, alguna vez no le quedó más remedio que almorzar lagarto; la más humana: la de una niña que lloraba sin parar mientras su madre, callada, impertérrita, la tenía agarrada en brazos. El bebé seguía llorando. “¡Ay que ver esa madre, que no cuida a su criatura y nos va a volver locos con tanto jaleo!”. Se acercaron y vieron que la madre, con el bebé en brazos, estaba muerta. La cogieron y levaron en el camino hacia Almería sorteando bombas y disparos. No tenían para darle de comer, pero cuando pasaron por delante de una casa, había un pasero colgado, y de allí, cogieron las uvas, les quitaron el rabo, el pellejo y las pepitas y se las dieron a la criatura. Tras varios días, apareció una niña de 12 años que cuando vio a los hombres con la pequeña se agarró a ella con todas sus ganas mientras gritaba: “¡Es mi hermana!, ¡Es mi hermana!”.
Durante la marcha, con sus compañeros, dudaron de la ruta de huida. “¿A Murcia o a las montañas?”. Barrionuevo decidió irse hacia las Alpujarras, al pueblo de Cádiar. Estuvo alojado en la casa de una mujer viuda que tenía cuatro niños. Otros republicanos estaban escondidos allí y la señora les daba de comer. “De mayor quiso volver para saber qué había sido de ellos”, señala su nieta Antonia. En su huida, Manuel recaló en Guadix (Granada). En una residencia de monjas padeció tifus. Un médico les recetó una medicina para que los curasen. Pasaban los días y no mejoraba; no estaban aseados, y esto, junto al calor de las fiebres, le provocó una “miseria” -en palabras de este malagueño- en la cabeza (piojos). Un buen día, una monja más joven, que había ido en busca de agua, vio que alguien había tirado las medicinas al fondo del pozo.
“Se ha abierto el infierno”
Fernando Arcas, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Málaga, considera la desbandá un preludio de las grandes persecuciones humanas y los genocidios que sacudieron el siglo XX. Encarnación Barranquero, también docente de la UMA, acaba de publicar en el número 35 de la revista Andalucía en la historia un estudio académico sobre “La huida” titulado 75 años en el infierno. “Se ha abierto el infierno. Lucifer y su legión están sobre nosotros”, ya escribía en febrero de 1937 la escritora Gamel Woolsey, esposa de Gerald Brenan, y autora de la obra Málaga en llamas, novela que Antonio Banderas planteó llevar al cine. El director de El camino de los ingleses desistió tras no poder averiguar quién poseía los derechos de la novela.
Hasta mitad de los ochenta poco se supo de este Guernica andaluz. Los franquistas querían olvidar el suceso y los republicanos se sentían heridos en su orgullo por haber abandonado Málaga a merced del bombardeo por tierra, mar y aire. Manuel Barrionuevo sí se muestra orgulloso y, aunque ha perdonado, no olvida su historia y expresa su opinión sobre los otros, “los fachas”: “Unos hijos de…”.
Dentro de un momento le darán la merienda a este superviviente que narra entre silencios su aventura de la guerra. Quizá oculte la parte más interesante. En noviembre cumplirá 95 años y, desde El Palo, muy cerca de donde empezó el éxodo, recordará el grito de la niña que recuperó a su hermana en medio de aquella matanza al borde del Mediterráneo.
En el paseo de los Canadienses de Málaga un par de ‘runners’ con pantalón corto, que desafían la extraña fina lluvia mediterránea, se juntan con una treintañera que pasea su perro por la playa del Peñón del Cuervo. Ajenos al pasado, los corredores pasan de largo al ver cómo tres operarios del Ayuntamiento de Málaga, en el túnel que desemboca en zona de La Araña, montan una nueva placa que recuerda "la ayuda del pueblo de Canadá, que de la mano del médico Norman Bethune, prestó a los malagueños que huían en febrero de 1937".
La escena la presencia el periodista el pasado miércoles, en las vísperas del 80 aniversario de esta 'desbandá', la mayor huida de población civil en Europa antes de la guerra de Yugoslavia. La efemérides no pasa desapercibida. Han surgido nuevas aportaciones históricas que cifran la huida de Málaga en 300.000 personas y ya existe una base sólida de recuperación de la memoria oral, de testigos directos de la masacre, un Guernica andaluz que la Sociedad de Naciones "pretendió e ignoró este crimen perpetrado por fuerzas extranjeras", como relata Francisco Espinosa, presidente de la comisión de la memoria histórica de Málaga, en la obra ‘1937. Éxodo Málaga-Almería. Nuevas fuentes de investigación’.
Fotografía de la exposición. (T.G)
Y es que se trata, como relata Bethune de "una marcha forzada a pie, la más terrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos, algo sin precedentes en la historia de las evacuaciones de guerra". La figura de este doctor figura en el paseo de los Canadienses, en el extremo oriental de Málaga capital, al inicio de la carretera de Almería, y también en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, donde hasta el 2 de abril se exhibe la muestra 'La huella solidaria. El legado del doctor Bethune y la ayuda de los voluntarios canadienses a la Segunda República' con fotografías y textos que retratan su trabajo.
Animales "gimiendo como hombres"
El médico se compró una furgoneta Ford utilizada como ambulancia para rescatar a la población que huía del ataque de las tropas franquistas, alemanes, italianas "y moras". Una distancia de 200 kilómetros con gente de todas las edades, caras dibujadas "con los mismos rasgos de agotamiento". "Una mujer sujetando su estómago, sus ojos abiertos, aterrorizados. Era una corriente silenciosa de hombres y animales: los animales gimiendo como hombres y los hombres impasibles como animales".
Rosendo Fuentes tenía 12 años en 1937. Lo que él vio y padeció como niño de la ‘desbandá’, también conocida como la ‘juía’ (refiriéndose al término huida) es similar a lo que puede observar en el cine. El crimen de la carretera Málaga-Almería como "ensayo de lo que posteriormente sucedió en otras guerras. La primera vez que se atacó y bombardeó así a la población civil fue a nosotros, en aquella carretera: ocuparon Málaga y prepararon una trampa criminal a la salida".
Cuenta '1937. Éxodo Málaga-Almería' el riesgo en el que se encontraba la capital malagueña, “realmente desconocido por los mandos militares del Ministerio de la Guerra y la propia base naval de Cartagena”. La toma de la ciudad andaluza era clave para el bando nacional. Razones: repercusiones políticas –al ser Málaga una ciudad con 150.000 habitantes, se acortaría el frente de guerra en 150 kilómetros– y la repercusión naval –comunicación con el protectorado de Marruecos y del estrecho de Gibraltar con Mallorca–. Se descongestiona la amenaza de la escuadra republicana en Cartagena.
Pirámide en honor a los fusilados de la Guerra Civil y el franquismo en Málaga. (Agustín Rivera)
El gobernador civil Arráez sabe que la población de Málaga está desabastecida y mal alimentada. La ciudad era una anarquía: llegó a haber hasta 22 comités, la fortificación era muy débil y responsables militares y políticos ya habían huido de Málaga “en silencio, sin dejar instrucciones para mantener la resistencia y llevar a cabo una evacuación de la población civil de forma ordenada”. Se abandonaron 1.500 fusiles y 60.000 bombas fabricadas por la CNT.
A las 12 del mediodía del lunes 8 de febrero de 1937 entran las tropas franquistas a Málaga. Fue el general Queipo de Llano quien ordenó la persecución de los que huían por la N-340 Málaga-Almería. Los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera lanzaban bombas desde la playa e incluso a pocos metros de distancia. Supervivientes de la tragedia relatan que eran capaces de distinguir los rasgos faciales de los aviadores.
Hoy el cementerio de San Rafael acoge la mayor fosa de fusilados de la Guerra Civil y el franquismo, una de las mayores de Europa, con 4.000 cadáveres
"De todas las ciudades que se habían resistido al levantamiento, Málaga fue quizá la más castigada. Sólo entre el 1 y el 23 de marzo de 1937 fueron fusiladas más de 700 personas en las tapias del cementerio de San Rafael", cuenta el historiador británico Antony Beevor en 'La Guerra Civil Española'. Las ejecuciones masivas no acabaron con el fin de la contienda: según los archivos y listados recopilados por la Asociación contra el Silencio y el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica, los fusilamientos siguieron en Málaga hasta 1955.
Hoy el cementerio de San Rafael acoge la mayor fosa de fusilados de la Guerra Civil y el franquismo, una de las mayores de Europa, con 4.000 cadáveres. El Ayuntamiento de Málaga, gobernado por el PP desde 1995, impulsó la construcción de una pirámide blanca, de ocho metros de altura y 142 metros cuadrados de superficie, que homenajea a las víctimas. Una de ellas fue Manuel Barrionuevo, que huyó por la carretera de Almería. Barrionuevo era jornalero. Falleció en enero de 2013 con 95 años. Recordaba a este diario, un año antes de su fallecimiento, cómo una niña lloraba sin parar mientras su madre, callada, impertérrita, la tenía agarrada en brazos. El bebé seguía llorando. "¡Hay que ver esa madre, que no cuida a su criatura y nos va a volver locos con tanto jaleo!". Se acercaron y vieron que la madre, con el bebé en brazos, estaba muerta.
Exposición de Norman Bethune en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid. (Toñi Guerrero)
Andrés Fernández investigó durante seis años junto a María Isabel Brenes nuevas fuentes documentales, sobre todo en archivos militares en la obra ‘1937. Éxodo Málaga-Almería’, que aporta el relato de los testimonios, las pérdidas materiales y la presencia de los militares y jóvenes en Almería tras llegar de Málaga. Cuenta Fernández que Bethune cifró el éxodo en 150.000 personas, que Queipo de Llano se refería a "250.000 cobardes que huyen" y "nos parecía excesivo", pero que la cifra documentada son 300.000 personas que se van a la altura ya de Vélez-Málaga. ¿Cuántos murieron? "La estimación es entre 5.000 y 10.000 muertos, pero es una cifra aproximada. Falta por investigar en los archivos locales de los municipios afectados de tres provincias (Málaga, Granada y Almería)", precisa a El Confidencial.
"Los bombardeos eran de día, por eso nosotros andábamos de noche porque de día morían y yo agarrada a mi mamá que se lamentaba diciendo "¡Ay, que ya he pisado uno!", andaba otro trocito, "¡Ay, he pisado otro!", y eso era todo el camino… como estaba todo sembrado… porque se veían los muertos al andar de noche… Luego hubo una parte de la carretera que ya no disparaban tanto los barcos y nosotros seguimos hasta Almería", rememora Josefa Muñoz, nacida en 1927.
200 testimonios
Otra de las obras fundamentales para entender este trágico episodio de la historia es el volumen 'Yo estaba allí. Una historia oral de la Guerra Civil y el franquismo en Málaga' coordinada por el historiador Fernando Arcas, profesor titular de Historia Contemporánea de la UMA, en la que se recopilaron 200 testimonios de personas entre 85 y 104 años no solo sobre el éxodo a Almería, sino sobre la situación política o de la mujer.
El testimonio de Carmen de los Ríos: "Cuando tiraban las bombas la gente decía "cuerpo a tierra" y que había que hacerse el muerto 'si no, os matan'"“A la carretera de Málaga a Almería le pusieron de nombre la carretera de la muerte porque el crucero Canarias empezó a cañonear y a ametrallar la carretera con tantas criaturas que iban huyendo. ¡No vea usted la cantidad de muertos que originó!”, contó José González Moreno, nacido en 1924.
El testimonio de Carmen de los Ríos Pérez, nacida en 1931 y fallecida en 2008, y recogido en el libro dirigido por Fernández: "Cuando tiraban las bombas la gente decía 'cuerpo a tierra' había que hacerse el muerto, si no lo hacíamos nos mataban". Cuando pasaba un rato del bombardeo se oían miles de voces de las personas llamándose unos a otros porque se perdían… Mamaaá, Antonio, Juaaaan. Muchos de ellos no contestaban, estaban tirados, muertos, y otros niños que se perdían o que sus padres estaban muertos, se unían a otras gentes. El ruido de las bombas y esas voces siempre las tengo en la cabeza y aún sueño con ello".