Uno. Fue el 7 de enero. No le reconocieron la desnutrición.
Tenía un año y dos meses. Era de la comunidad wichí de La Mora,
departamento de San Martín. Pegadito a Tartagal.
Dos. Tenía dos años. Murió el 11 de enero en su casita. Era de Misión
El Quebrachal. Tenía, dicen, bajo peso.
Tres. El mismo día en Santa Victoria Este. Tenía dos años y era de la
comunidad de Rancho El Ñato. Deshidratación por vómitos y diarrea,
decía el informe. Insuficiencia orgánica.
Cuatro. El 17 de enero. La nenita tenía dos años y 8 meses. Murió tras ser
trasladada de Morillo (en Rivadavia Banda Norte) al hospital de Orán. Tenía
diarrea. Culparon a los padres.
Cinco. Fue el 21 de enero en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal.
Era de la comunidad Las Vertientes, Santa Victoria Este. Lo trasladaron en
un vuelo sanitario. Culparon a los padres.
Seis. Tenía desnutrición crónica. Lo llevaron a Morillo, desde la comunidad
El Tráfico. Lo derivaron al Hospital de Orán y murió en la ambulancia, que se
detuvo por fallas mecánicas.
Siete. Murió la mamá en el parto. Y, dice Modesto Rojas, cacique wichí, el bebé
también. Ella era de la Misión Santa María y tuvo su parto número doce en su
casita sin asistencia. Intentaron trasladarla al hospital pero murió en el camino.

Mientras tanto los doctores Carlos Trotta, (ex presidente de Médicos
Sin Fronteras para América Latina), Medardo Avila Vazquez, (Red de Médicos
de Pueblos Fumigados), y Emilio Iosa (ex Presidente de Fundación Deuda Interna)
elevaron formalmente el pedido de una misión humanitaria que se instale en
el NEA ante el horror sanitario que están viviendo los pueblos originarios
sobrevivientes en el norte más profundo. “La situación sanitaria es gravísima,
el hambre y el estrés del despojo para un pueblo tan manso es terriblemente
traumatizante, la desnutrición es generalizada, y niños con marasmo y
kwashiorkor (enfermedades derivadas de la desnutrición) al estilo africano se
detecta en casi todas las comunidades, la tuberculosis y el chagas tiene índices
de incidencia altísimos, la mortalidad materna se sospecha que es muy elevada
también”, dice el documento.
“La respuesta del estado nacional y provincial ha sido totalmente insuficiente
para ayudar a los pueblos nativos despojados de sus bosques. Incluso el gobierno
de Urtubey siguió autorizando desmontes a favor de grandes grupos sojeros en
el lugar y sus equipos de salud en el terreno son muy escasos y no cuentan con
recursos suficientes ni capacidad para enfrentar la crisis humanitaria”.
Los médicos Medardo Avila, Carlos Trotta y Emilio Iosa están convencidos de
que “la única posibilidad es que una organización humanitaria honesta, eficiente
e imparcial como MSF se instale en la zona y desarrolle acciones de
contencLa muertión sanitaria y de infraestructura básica, hasta que los
argentinos podamos reconocer y dar una respuesta al problema que nuestro
sistema productivo está generando a esta población que se estima entre las
distintas etnias de casi 100.000 personas”.
Un sistema permanente que transcurre a través de los gobiernos, vena por la
que circula el poder real. El que determina quiénes serán parte del mundo
que viene y quiénes tendrán que quedar inexorablemente en el camino.
La condena ancestral es para aquellos que se hermanaron con la naturaleza
para comérsela y bebérsela, para volver a ella como abono y espirituarse como
mariposas en el cielo de los algarrobos.
Un genocidio que hace cinco siglos y medio que no se detiene.
Tenes mucha razon con que se pierda una sola vida, ya sea por desnutricion o Deshidratacion es gravisimo en esta epoca, ojala se preocupen y ocupen de estos pueblos que siempre son discriminados, y eso de instalar un organismo seria ideal!!
ResponderEliminarUn abrazo Adrian!!