jueves, 12 de noviembre de 2015

CATEDRA ABIERTA PLAN FENIX

LA COYUNTURA Y EL FUTURO DE LA ARGENTINA ➢

 Introducción.
En el presente documento, la Cátedra Abierta “Plan Fénix” ofrece una interpretación del proceso socioeconómico del país durante el último cuarto de siglo, examina algunos dilemas planteados por la coyuntura actual y sugiere acciones que deberían integrar, a su juicio, la futura agenda de políticas prioritarias para consolidar un proyecto nacional soberano.
 ➢ La agenda permanente del Estado
 A lo largo de casi una década y media de existencia, el “Plan Fénix” cree haber sido consecuente en el planteo de un modelo de sociedad que impulse un proceso de desarrollo con equidad en el que el Estado juegue un rol fundamental en la dirección general de la economía, el impulso a la producción, la regulación de los mercados, el fortalecimiento de la democracia, la promoción de los derechos sociales, la apertura hacia un mayor protagonismo ciudadano y el logro de una distribución del producto social más equitativa. Este modelo de sociedad podría caracterizarse como una sociedad democrática y equitativa, orientada hacia un desarrollo humano más inclusivo y sustentado en una soberanía política plena y un control autónomo de sus recursos y actividades productivas, científicas y culturales. Las ciencias sociales han reflexionado largamente acerca de si capitalismo y democracia pueden compatibilizarse en el contexto de economías periféricas en las que el Estado asume un papel clave en el proceso económico, amparando y haciendo florecer sectores capitalistas a través de esquemas que implican 2 importantes transferencias de ingresos y riqueza. También han puesto en discusión si la democracia podría ser compatible con la equidad social, asegurando la vigencia de mecanismos de representación, participación ciudadana y más genéricamente, gobernabilidad, que permitan canalizar y satisfacer demandas por una distribución más justa del producto social. Asimismo, han puesto en duda que un proceso capitalista fundado en la progresividad, equidad distributiva y mayor inclusión social, pueda tener lugar bajo condiciones de ajuste estructural extremo, apertura irrestricta, endeudamiento externo crónico y debilitamiento del Estado. En el trasfondo de esta ecuación, lo que se plantea es la congruencia de cuestiones que, históricamente, no solo han dado contenido básico a la agenda social y estatal, sino que, en su mutuo despliegue, han generado una tensión permanente en el modelo de organización de nuestras sociedades. Nos referimos a las cuestiones de la gobernabilidad, el desarrollo y la equidad distributiva. Como modo de organización social, las sociedades mercantiles presuponen la vigencia de reglas y condiciones que viabilicen su funcionamiento eficiente e impidan su eventual desestabilización. Las primeras se relacionan con la creación de un ordenamiento que, inscripto en múltiples facetas de la interacción social, generen un contexto propicio para la expansión de la actividad económica y la acumulación propias de una economía dinámica. Las segundas se vinculan con la adopción de políticas y la puesta en marcha de mecanismos de contralor y regulación orientados a paliar los costos sociales que se originan porque, librados a su propia dinámica, los mercados agravan las condiciones de precarización y vulnerabilidad de extensos sectores pauperizados y generan no solo situaciones de inequidad, sino también potenciales focos de violencia y explosión social que conspiran contra un ordenamiento social deseable. Por eso, el papel del Estado abarca todos esos planos, ya que no existe progreso económico duradero sin gobernabilidad, ni es aceptable una gobernabilidad sustentable sin equidad social.
 3 ➢ Dos modelos en pugna
En el año 2001 publicamos nuestro primer documento señalando la cercanía de una crisis que se produciría en el país a raíz de la aplicación de un modelo que, inexorablemente, nos llevaría al desastre económico, político y social como finalmente ocurrió. En ese entonces, escribimos: “Es preciso desterrar las ilusiones del pensamiento, que sólo argumenta a partir de un futuro que nunca llega mientras que el presente muestra una trágica realidad. Es imprescindible realizar un diagnóstico preciso de la naturaleza de la crisis para apoyar, sobre esta base, su tratamiento y una política que permita reanudar el crecimiento, recuperar capacidad de decisión y erradicar los males sociales que nos agobian. […] No existen paliativos desde el frente de la política social para semejantes calamidades, debido a dos motivos: la creciente escasez de recursos y el hecho de que el sistema se ha convertido en una infatigable fábrica de pobres, desempleados y excluidos.” Lamentablemente, nuestras predicciones se cumplieron y en diciembre de 2001, el país estalló. La enorme devaluación producida al año siguiente imposibilitó aún más el pago de la deuda pública, que llegó a representar el 166% del PBI, además de crecer la inequidad y el desempleo. Bajo tales circunstancias, se ahondó la crítica situación del sistema productivo y colapsó el orden jurídico, en tanto la situación social alcanzaba su máximo nivel de deterioro histórico. En términos institucionales, el país quedó al borde de la desintegración. Nuestra posición de entonces constituyó una clara embestida contra el modelo neoliberal instalado en la Argentina que culminó en la década del 90, inspirado en el Consenso de Washington. El país, más que ningún otro, había adoptado este modelo sin cortapisas, al punto de convertirse en el discípulo dilecto de los 4 organismos multilaterales de crédito que difundían la fe en la “mano invisible” del mercado. Según una versión caricaturizada de sus postulados, la maximización del interés individual maximizaría el bienestar colectivo. La sociedad y la economía requerían un ajuste, luego del cual sobrevendría la “revolución productiva” cuyo derrame produciría una mejor distribución del ingreso. A pesar del generalizado fracaso y descrédito del neoliberalismo, los riesgos actuales de su retorno, sea con su anquilosado discurso o camuflado bajo una renovada prosa, siguen presentes, por lo que este documento reafirma los principios que planteamos en aquella coyuntura y sienta las bases de un proyecto de país diferente. Las políticas predominantes en los 90 en la Argentina, provocaron una profunda desintegración productiva, social y regional de la estructura económica nacional, reeditando orientaciones de la última dictadura. De este modo, se promovió el ensamblaje de productos sobre la base de insumos y partes importadas y, a la vez, la desintegración del entramado industrial tuvo como contrapartida un incremento significativo de los niveles de concentración y extranjerización.
 ➢ Alcances de la recuperación poscrisis
Luego de la crisis generada por el fracaso del neoliberalismo, comenzó a perfilarse un nuevo proyecto político, económico y social que comenzó a establecer las bases para una necesaria transformación. Se inició entonces un proceso que priorizaba la inclusión social y la ampliación de ciudadanía, confiando en que existían posibilidades y capacidades para generar una estructura productiva compleja y diversificada, incorporar valor en la explotación de los recursos naturales, integrar el territorio nacional a través del pleno desarrollo de sus regiones y su incorporación al mundo afirmando el derecho del país a decidir su 5 propio destino. Se reconoció el papel decisivo de la ciencia y la tecnología en el proceso de transformación, y se intentó aprovechar la disponibilidad de los enormes recursos materiales del país y la capacidad de gestión disponible para emprender una gran empresa de desarrollo nacional. Este ambicioso programa se cumplió a medias, ante la ausencia de una estrategia de desarrollo productivo clara para alcanzar y sostener sus metas. La mejora en el sector externo, inicialmente derivada de la suspensión de pagos de la deuda externa y de la inmediata contracción de las importaciones tras la devaluación, se consolidó posteriormente a raíz de la reducción del endeudamiento tras una exitosa renegociación, de una leve mejora en los precios y demanda internacional de buena parte de nuestras exportaciones y de un modesto proceso de sustitución de importaciones. Estas circunstancias posibilitaron una salida relativamente rápida de la crisis y una recomposición de las reservas de divisas. Los superávit gemelos, fiscal y de cuenta corriente, contribuyeron a restablecer la autonomía del estado nacional y a liberar al país de la tiranía del “riesgo país” y de la subordinación a las condicionalidades impuestas por el Fondo y los mercados financieros. De esta manera, el país consiguió romper con el imaginario neoliberal y adoptar medidas de envergadura político, contestatarias de poderosos intereses locales y foráneos. Es evidente que bajo las circunstancias de extremo endeudamiento y condicionalidad de la política económica doméstica imperantes hasta fines de la década de 1990, la reestatización del sistema previsional o la nacionalización de YPF habrían sido imposibles: pero, al mismo tiempo, fue necesaria una firme voluntad política para concretarlas. La promoción e inclusión de extensos sectores marginados por la crisis pasó a ser una orientación central en esta etapa, a través de políticas de empleo, protección y seguridad social. Por su profundidad y alcances, estas políticas condujeron en 6 esos años a una reducción de la pobreza, a la creación de 5 millones de puestos de trabajo, a las transferencias condicionadas de recursos (como la Asignación Universal por Hijo), a la incorporación de 2,5 millones de personas al sistema previsional y a un amplio sistema de subsidios, además de la intervención estatal en las negociaciones salariales. Todas ellas son señales inocultables de una estrategia que favoreció la inclusión social y mejoró la distribución del ingreso. No obstante, la tendencia creciente de las tasas de actividad y de empleo obedeció al incremento de las tasas de actividad de las mujeres. Y pese a que las tasas de actividad permanecieron elevadas y estables entre 2002 y 2010, luego comenzaron a descender. Por su parte las tasas de empleo que crecieron fuertemente desde 2002, se estabilizaron a partir de 2008 y luego empezaron a descender, con lo que comenzó a crecer la tasa de inactividad. Dentro de la PEA se observa la persistencia del trabajo precario, es decir, de empleos sin garantías de seguridad y estabilidad, tendencia favorecida por la subcontratación y tercerización con que los empresarios procuran transferir el riesgo frente a las contingencias del mercado, reducir el costo de la fuerza de trabajo evadiendo el pago de la seguridad social, controlar y disciplinar a los trabajadores ante la amenaza, real o virtual, del despido. Además, frente al impacto de la crisis y el freno del empleo privado, creció fuertemente el empleo público sobre todo en las actividades terciarias y de servicios. En materia institucional, se adoptaron decisiones trascendentales en la normalización de la justicia y la promoción de los derechos humanos. Tras más de dos décadas de virtual inactividad judicial, salvo el histórico juicio a las juntas militares, y pese a los denodados esfuerzos de los movimientos sociales en defensa de los DD.HH., no se había logrado que el Estado asumiera el compromiso de sancionar judicialmente a los responsables de los gravísimos 7 delitos llevados a cabo por la dictadura militar. Recién en los últimos diez años el Estado adoptó una política deliberada en esta materia, para así recuperar la memoria histórica, la verdad y la justicia. Sus acciones se orientaron a la identificación y sanción de los responsables de los delitos cometidos, dándoles el carácter de delitos de lesa humanidad y hoy se trata de juzgar a los corresponsables civiles.
 ➢ Coyuntura actual
Si bien durante el período 2003-2011 la economía argentina experimentó una fase de crecimiento acelerado, subsiste la estructura productiva desintegrada que se concretó en los años 1990 y que, visiblemente o de manera latente, tienden a generar desequilibrios internos o externos que comprometen el objetivo de crecimiento con inclusión social. A partir de 2011, tras ocho años de fuerte recuperación, el ritmo de crecimiento de la economía argentina se redujo considerablemente. Una serie de circunstancias generaron un clima más complejo que en el ciclo expansivo anterior: 1) la contracción de la demanda de nuestras manufacturas consecuencias de la crisis iniciada en EE.UU. y Europa, que se extendió a todos los mercados ; 2) la significativa remisión de utilidades por parte de las filiales de firmas extranjeras radicadas en el país –predominantes en la cúpula empresaria argentina–, utilizada como mecanismo de alivio de la crisis en los países centrales; 3) un proceso de fuga de capitales que se disparó desde la crisis mundial de 2008, frente al que se reaccionó tardíamente; 4) la crisis económica y las políticas contractivas que han detenido el crecimiento de nuestro principal socio comercial, Brasil; y 5) la inflación, provocada por una compleja combinación de factores: el papel cumplido por los formadores de precios en la puja distributiva, niveles de inversión que no siempre acompañaron una demanda expansiva, remarcaciones de precios en 8 línea con movimientos cambiarios especulativos y expectativas negativas amplificadas desde algunos medios de comunicación. También contribuyó decisivamente a esta reversión, el déficit en divisas generado en las cuentas externas del comercio energético, que hasta 2010 habían resultado superavitarias. Por otra parte, el exitoso proceso de renegociación que reestructuró y redujo la deuda externa, es enfrentado actualmente por un reducido porcentaje de acreedores que no ingresaron en el canje de deuda. Los denominados “fondos buitres”, son claramente representativos de un segmento del sistema financiero internacional que busca optimizar su renta, exhibiendo un poder que no sólo afecta intereses nacionales, sino que captura políticamente a los propios países centrales, como Estados Unidos e Inglaterra, contando con la protección de sus sistemas judiciales. Otro aspecto problemático es que no se consiguió modificar sustancialmente el perfil histórico de fuerte dependencia tecnológica de la industria argentina, manifestada en un crónico déficit de un número significativo de sectores y empresas. Es posible que la importante inversión que ha hecho el país en materia de desarrollo científico, tecnológico e innovación pueda contribuir, en parte, a paliar esta situación. Pero, en un contexto muy complejo, dado el alto grado de extranjerización y concentración que muestra la economía, es necesario implementar una estrategia productiva más profunda a partir de la definición de un perfil industrial de largo plazo. Ese perfil debe apuntar a promocionar la innovación en aquellos sectores donde la Argentina presenta ventajas comparativas potenciales, y a fortalecer la competitividad de las economías regionales y de los sectores con fuertes capacidades de generar empleo. Por cierto, la insuficiencia de divisas y la inflación afectan la evolución de la economía. Frente a la restricción externa el gobierno decidió establecer un 9 régimen de administración restringida de los movimientos de divisas. Por un lado fijó límites a la compra de moneda extranjera por parte de diversos tipos de demandantes locales (posteriormente esto se flexibilizó, permitiendo el acceso de pequeños ahorristas a la compra de divisas); por otro, creó una rigurosa administración de las divisas con destino a importaciones, que aun así continuaron incrementándose en los últimos años. Con el mismo propósito de mejorar el balance de divisas, el gobierno también estableció mecanismos que benefician a tenedores dispuestos a regularizar sus tenencias en moneda extranjera, aun cuando los resultados de esta política no fueron los esperados. Resulta, por lo tanto, indispensable enfrentar estos problemas movilizando los recursos propios, reduciendo los mecanismos de evasión y elusión impositiva conectados estrechamente con la fuga de divisas, y promoviendo mecanismos de retención productiva del excedente.
➢ Asignaturas pendientes
 Al igual que en 2001, y ratificando las orientaciones que planteamos entonces, solo pretendemos actualizar y difundir nuestra posición respecto de los ejes centrales que deberían orientar las políticas estatales a la luz de la experiencia de la última década, de las circunstancias que presenta la actual coyuntura y de las perspectivas del país para enfrentar el desafío de resolver las cuestiones del desarrollo y la equidad, partiendo de la premisa de que el desarrollo económico debería correlacionarse positivamente con la equidad social. La cuestión del desarrollo es tan antigua como el sistema capitalista y su problematización nace, precisamente, con el surgimiento y expansión de una economía de mercado. Pero, en tanto sistema productivo y más allá de sus problemas de acumulación y reproducción, el capitalismo es un verdadero modo de organización social, que genera relaciones de poder y determina en gran 10 medida el lugar de cada individuo en la estructura social, así como el alcance de sus derechos al bienestar y a una vida digna. Por eso, el desarrollo no es solo una cuestión económica sino que abarca múltiples aspectos de la existencia social. El tránsito al desarrollo es necesariamente idiosincrático y se modela en el cruce entre las condiciones generales del proceso de acumulación capitalista a escala mundial y las condiciones particulares del conflicto social en cada país; no hay por ello modelos rígidos. Cada país debe intentar promover su propia versión. Un primer aspecto a dilucidar es qué esquema de división social del trabajo debe establecerse entre el Estado, el mercado y la sociedad civil en la producción de bienes y servicios, así como en la regulación de la actividad socioeconómica. A diferencia del neoliberalismo, que propugna un estado prescindente y confía en que la mano invisible del mercado asigna óptimamente los recursos de una sociedad, consideramos que el Estado tiene un rol irrenunciable en el diseño e implementación de políticas que aseguren el pleno empleo, la competitividad de los mercados, la renovación de la infraestructura física del país, la inversión pública y privada, la transformación de la matriz energética y productiva, el desarrollo e incorporación de tecnologías de punta en los procesos productivos y la promoción de los mercados externos para la producción nacional. Debe, además, procurar altas tasas de inversión, una cuenta corriente equilibrada, una reducción significativa de la inflación y un fortalecimiento de las condiciones de financiamiento de la actividad estatal. El futuro modelo productivo debe basarse en una visión renovada y actualizada del viejo modelo de sustitución de importaciones, que no considera las nuevas orientaciones de la producción de bienes en el mundo actual y es incapaz de enfrentar la “restricción externa”. Es preciso sustituir el futuro, no solo el pasado. Anticiparse a los cambios previsibles impuestos por el avance de la ciencia y la 11 tecnología, incorporando en el tejido productivo las actividades que lideran el desarrollo, para abastecer el mercado interno y exportar. Al igual que las economías avanzadas y emergentes, es preciso ser protagonistas, en condiciones no subordinadas y en eslabones con sustancial valor agregado, dentro de la división internacional del trabajo intraindustrial (a nivel de productos no de ramas) y la formación de cadenas transnacionales de valor. Nada impide que Argentina cuente con una o más empresas terminales en la industria automotriz, para integrar las cadenas de valor con motores y componentes avanzados y, al menos, erradicar el creciente déficit externo del sector. Lo mismo puede afirmarse en las industrias vinculadas a las tecnologías de la información y la producción de bienes de capital. Deben incrementarse las exportaciones de manufacturas y servicios, incluso en las actividades de mayor contenido de valor agregado y tecnología. Estos bienes y servicios constituyen la mayor parte y el componente más dinámico del comercio internacional. Las ventajas competitivas en las actividades de frontera, no están determinadas por la dotación actual de factores sino por la decisión política. La audacia debe ser un elemento esencial de la estrategia de desarrollo industrial, para integrar el territorio y las cadenas de valor. El país cuenta con los medios y capacidades necesarias para ello. Resulta fundamental fortalecer el protagonismo y el entramado de las empresas nacionales, en todas sus dimensiones, Pymes y grandes. No se construye un empresariado nacional y el desarrollo del país, delegando el protagonismo en las filiales de las corporaciones transnacionales. No hay empresarios nacionales sin un Estado desarrollista ni desarrollo sin empresarios nacionales. En ningún lado el desarrollo ha tenido lugar sobre otras bases que la soberanía, el impulso privado y las políticas públicas. Es necesario un nuevo régimen de inversiones extranjeras, 12 como los de China y Corea del Sur. Se trata de asociar a la inversión extranjera al proceso de transformación, orientándola a la incorporación de tecnología, la ampliación de los mercados externos y la vinculación con empresas locales. Sobre estas bases, las filiales dejan de ser causa para ser parte de la resolución de la restricción externa. Para estos fines es preciso erradicar el vocablo de uso frecuente “atraer inversiones”, que implica que el origen de la inversión es esencialmente extranjera, cuando, en la realidad, la fuente fundamental del financiamiento es el ahorro interno y la construcción de una estructura productiva que garantice un resultado sólido de la cuenta corriente del balance de pagos. Urge, entonces, ampliar las bases del cambio tecnológico y la innovación propias, vinculando la educación con la capacitación de los recursos humanos necesarios para las ciencias básicas y la tecnología. Los gastos de investigación y desarrollo, en las empresas, las universidades, los organismos públicos pertinentes, son las inversiones de mayor impacto en el desarrollo económico y social. En el contexto externo, la Argentina deberá continuar afianzando la estrategia de integración al conjunto de la región de que forma parte histórica, cultural, geográfica y políticamente. Durante este primer tramo del siglo XXI, América Latina ha decidido desempeñar un rol distinto, en el orden internacional, que el que le había sido asignado históricamente. El proceso de integración en el ámbito del MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC, que enfrenta serias amenazas, debe ser concebido de modo que los países reduzcan su vulnerabilidad frente a la globalización y transnacionalización, procesos que comprometen la capacidad de decisión autónoma de los Estados nacionales. Estas tendencias, instaladas por el propio desarrollo del capitalismo a escala planetaria, exigen preservar, un espacio propio de decisión, deliberada y responsable, como condición sine qua non para minimizar los efectos regresivos o desestabilizadores de esos procesos sobre el funcionamiento de las sociedades nacionales. 13 Somos conscientes de que la multiplicidad de objetivos planteados genera tensiones que dificultan su logro en el corto plazo y que la coyuntura actual no favorece una rápida superación de los desafíos que enfrenta el proceso de desarrollo, sea por la restricción externa, el relativo deterioro de los términos del intercambio de nuestra producción, el menguante nivel de divisas, el impasse en la situación de la deuda pública y un marco de expectativas desfavorables. Pero, precisamente por estas circunstancias, resulta fundamental definir el rumbo y el escenario al que se apunta, con plena conciencia de que el país cuenta con los recursos naturales y el capital social necesarios para colocarlo en niveles de desarrollo superiores al actual. Una de las condiciones para avanzar en la dirección señalada es construir un Estado que pueda asumir los desafíos planteados. No basta, para ello, con adoptar políticas coherentes para superar gradualmente las condiciones macroeconómicas señaladas. También se requiere recobrar la centralidad del Estado, introduciendo nuevas formas de apertura y participación ciudadana en la gestión pública, propias de un Estado abierto y una democracia deliberativa, que mejore la calidad de las instituciones. Es necesario un Estado que anticipe, planifique y programe, con sentido estratégico, las políticas a adoptar con relación a los distintos aspectos de la gobernabilidad, el desarrollo y la equidad distributiva. Un Estado que establezca rutinariamente procesos de selección según capacidades, concursos periódicos, carrera funcionarial y mayor capacidad de gestión. Un Estado que introduzca, de manera permanente, el seguimiento, control y evaluación de sus políticas, proyectos y resultados, abriendo sus repositorios de datos al escrutinio de la ciudadanía y fortaleciendo, de este modo, la participación cívica, la transparencia y la democracia deliberativa, con un funcionamiento eficiente de las instancias y mecanismos de responsabilización y la institucionalización de juicios de responsabilidad en la gestión. 14 La vigencia del orden constitucional y el respeto a los derechos humanos, configuran un cuadro institucional positivo para encarar la resolución de los problemas de la coyuntura. En la hora actual, se requiere una firme voluntad política para continuar el proceso iniciado después de la última gran crisis, actuando simultáneamente en una gran variedad de frentes. Dentro de la agenda de cuestiones que demandan urgente atención, la reforma de los mecanismos de regulación del sistema financiero no tiene aún el lugar central que merece. El sector financiero del país registra serias deficiencias que se arrastran desde hace varias décadas. Las positivas reformas recientes a la Carta Orgánica del Banco Central, sin embargo, no son suficientes para superarlas. Debería considerarse al sistema bancario como un servicio público para el desarrollo y no, simplemente, una actividad comercial más que debe ser regulada. El Estado debe poder regular la actividad bancaria para que atienda no sólo las actividades de bajo riesgo y alta rentabilidad, sino a aquellas de relevancia desde el punto de vista para la transformación productiva hacia el desarrollo y la inclusión social. Teniendo en cuenta que los depósitos en el sistema no son propiedad de los bancos sino de los ahorristas, bajo responsabilidad y garantía del Estado, es éste quien debe garantizar que el ahorro nacional constituya una palanca de progreso. En tal sentido, es de suma importancia la investigación parlamentaria en curso sobre el papel central que ha tenido la banca extranjera en la fuga de capitales no declarados por parte de sectores de altos ingresos hacia guaridas fiscales. El monto y la significación de esta sangría de recursos merece la atención de la opinión pública, y una acción regulatoria que elimine la posibilidad de estas prácticas financieras predatorias. Del lado de los ingresos fiscales, la estructura tributaria sigue siendo regresiva, por lo cual será necesario incrementar la participación de los impuestos sobre los ingresos y el patrimonio dentro del cuadro de recursos fiscales. En tal sentido, el 15 pago de impuesto a la renta por parte de las empresas debería considerarse como anticipo del que corresponda a las personas físicas involucradas (socios, accionistas, y otros.). También además deberán ser reducidas o eliminadas las exenciones y liberalidades actualmente vigentes. Otras medidas imprescindibles incluyen la fijación de una nueva escala progresiva en el impuesto a las ganancias, la actualización de la imposición a las exteriorizaciones de riqueza de los contribuyentes y la revisión de los alcances y tasas de los impuestos al consumo, para reducir su incidencia sobre los sectores sociales más humildes. Las políticas fiscal y parafiscal en materia de comercio exterior deberán considerarse como herramientas fundamentales de la política económica del país. También exige revisión la legislación ligada a aquellos aspectos de la tributación asociados al proceso de globalización que, a través de la banca global y los demás agentes del negocio off-shore, promueven la evasión y elusión fiscal, la fuga de capitales y el lavado de dinero. Deberá fortalecerse la administración tributaria y las restantes áreas del Estado para enfrentar este grave desafío, elevando la eficacia de su conducción y coordinación. Al respecto, deberá librarse con Brasil y los restantes miembros de la UNASUR una lucha común en todos los foros globales para lograr la desaparición de las “guaridas fiscales” y la limitación de las acciones deletéreas generadas en el campo fiscal por finanzas globales sustancialmente desreguladas. La lucha contra la evasión y elusión impositivas deberá encararse con renovado vigor, dada su significativa incidencia sobre la recaudación tributaria. Para ello, será preciso diseñar y poner en marcha nuevas herramientas tecnológicas y metodológicas en materia de recaudación fiscal, que impacten sobre el volumen de ingresos fiscales. También debería contemplarse la introducción de normas 16 legales, o incluso constitucionales, que destierren definitivamente, o limiten seriamente, la posibilidad de conceder blanqueos, condonaciones o moratorias en situaciones comprobadas de evasión fiscal. El análisis del gasto público está inserto en este proceso de mejora del sistema fiscal, lo que se logrará con la mejor calidad en la elaboración del presupuesto y desde luego de su transparencia y control. Uno de los roles fundamentales del Estado nacional es morigerar los impactos regresivos que el capitalismo produce sobre la distribución del ingreso y la riqueza, dada la propia lógica de sus mecanismos de generación y apropiación del lucro en la actividad económica. Para reducir tales desigualdades, las políticas públicas han ensayado desde transferencias monetarias condicionadas hacia sectores sociales vulnerables, hasta medidas de protección social, producción de bienes públicos o desgravaciones tributarias. Pero a pesar del esfuerzo desplegado, de la inversión realizada y de los numerosos planes y proyectos establecidos, persisten problemas de pobreza, desigualdad y marginalidad que exigen, sobre todo, mejorar la calidad y la gestión de los cuantiosos recursos invertidos en estas políticas compensatorias. Sin pretender abarcar la totalidad de las cuestiones que exigen solución, aludiremos a las políticas de empleo, vivienda, salud y educación. Algunos de los desafíos para las próximas décadas son incrementar el empleo productivo, reducir el desempleo y el trabajo no registrado, luchar contra la precarización bajo todas sus formas y adoptar reformas laborales que garanticen la estabilidad y la seguridad en el empleo. Una menor desigualdad en el trabajo dependerá no sólo de los ingresos, sino también de la mejora en las condiciones de trabajo y de empleo. 17 La lucha contra la desigualdad demanda una acción articulada en varios frentes: aumento del nivel de empleo productivo; reducción del desempleo y de la precariedad; reconocimiento de los derechos colectivos de los asalariados y libertad sindical; generalización de los convenios colectivos de trabajo; institución de un salario mínimo, ajustable periódicamente según los índices de inflación; y garantía de un “ingreso ciudadano”, al margen de una contribución individual a la actividad económica. El problema de la vivienda exige un conjunto de políticas que combatan la especulación sobre los valores del suelo y prioricen la función social de la propiedad. La política estatal debe estimular la construcción y el financiamiento de viviendas dirigido a los sectores de menores recursos. Merecen particular atención los asentamientos marginales, habitados por sectores urbanos pobres, cuyas condiciones de precariedad exigen la adopción de políticas integrales que mejoren sus condiciones de habitabilidad e infraestructura de servicios. En materia de políticas de salud, la adopción de algunas políticas significativas (entre ellas, la Ley de Salud Mental, el acceso integral a la reproducción médicamente asistida y la creación de la Agencia Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud), no han conseguido revertir totalmente un cuadro que sigue siendo preocupante. La creación de un Sistema Único de Salud, que garantice su universalidad, gratuidad, integralidad, y su carácter público y equitativo, es una decisión esencial que se halla pendiente. También se requiere una ley federal de salud que, entre otras cosas, asegure una creciente intervención del Estado en el financiamiento de los servicios públicos de salud. Si bien la descentralización del sistema público de salud ha sido ventajosa en materia de gestión, ha debilitado los mecanismos del Estado nacional para monitorear la equidad global del sistema, rol que debería recuperar. Asimismo, 18 deben implementarse políticas que reviertan el creciente pasaje de afiliaciones de las Obras Sociales hacia las prepagas, e impidan los sistemas de seguros públicos de salud, una forma implícita de financiar al sistema privado como ocurre en muchos países. Por su parte, la atención primaria de la salud debe ser concebida y estructurada estratégicamente, para que deje de ser un servicio de baja calidad destinado a los “pobres”. En el frente epidemiológico deberá prestarse especial atención a la mayor complejidad del panorama sanitario del país. En el último decenio, la educación argentina sufrió cambios significativos. El presupuesto del área supera hoy el 6,4 % del PBI y ofrece una base favorable para formular políticas educativas congruentes con el objetivo de construir un país preparado para enfrentar los grandes desafíos de este siglo. Se ha logrado una mejora sustancial de las remuneraciones de docentes y no docentes; construido un número importante de nuevas escuelas; entregado gratuitamente libros y dispositivos electrónicos a estudiantes; dispuesto la obligatoriedad de la educación secundaria para los jóvenes; incorporado y ampliado la oferta educativa inicial; e incrementado la inclusión educativa de numerosos jóvenes marginados por razones económicas y sociales. Pero los importantes avances ya realizados no deberían ocultar algunas asignaturas pendientes. La oferta pública de establecimientos educativos para niños y niñas de entre 45 días y 3 años de edad, es imprescindible en una etapa tan fundamental para su formación y el logro de una real igualdad de oportunidades. Por su parte, la estructura correspondiente a la enseñanza inicial y primaria que se ha extendido a toda la población debería generalizar, como objetivo prioritario, la doble escolaridad. La enseñanza media constituye hoy el talón de Aquiles del sistema educativo. Atender a una población adolescente requiere definir en primer lugar cuál es el 19 objetivo de la formación en ese nivel. Su rol debería ser colaborar en el crecimiento autónomo del adolescente, proporcionándole herramientas teóricas y prácticas para su formación en libertad, inculcándole un espíritu solidario y un interés activo por su entorno social, por su país y por la realidad mundial. La escuela media debe reducir aún más los déficit que generan repitencia y deserción, fenómenos gemelos que debilitan el papel integrador de la educación pública y son fuente de discriminación social. Somos conscientes de que la solución de estos problemas demandará muchos años y enormes esfuerzos por mejorar la calidad educativa. Entre otras cosas, exigirá reformar la formación docente, actualmente a cargo, principalmente, de los Institutos Superiores de Formación Docente. Sus programas requieren actualización, tanto en materias específicas como en aspectos pedagógicos y didácticos. Además, en todos los niveles de enseñanza, desde los jardines a la escuela secundaria, es imprescindible la intervención interdisciplinaria (trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos, etc.) en el proceso de aprendizaje. En cuanto a la educación superior, si bien se ha expandido el sistema de Universidades nacionales siguiendo criterios de federalización y equidad, debe continuar incrementándose la oferta de carreras universitarias de grado y posgrado, a fin de atender una demanda creciente y diversificada, privilegiando aquellos estudios que mejoren el perfil científico y tecnológico del país. En tal sentido, sostenemos la necesidad de realizar modificaciones fundamentales en la estructura de las universidades, por resultar obsoleto el mantenimiento de facultades disciplinares, cuando la interdisciplinariedad del conocimiento exige nuevas formas organizativas de la oferta de estudios superiores. 20
 ➢ Un debate necesario
 Los análisis, planteamientos y propuestas desarrollados en este documento, reflejan los puntos de vista de un grupo plural de académicos universitarios convocados desde hace casi una década y media por el Plan Fénix. Anima a este grupo el propósito común de reflexionar sobre la experiencia histórica del país, mirando hacia el futuro. La Argentina ofrece hoy una plataforma sólida para consolidar lo logrado, afirmar la justicia social como objetivo y condición necesaria del desarrollo, resolver la restricción externa, estabilizar la economía, erradicar la fuga de capitales y reciclar el ahorro interno en la expansión y transformación de la estructura productiva e integración del territorio. Aspiramos a que nuestros puntos de vista sean discutidos con la serenidad de la reflexión y la pasión del compromiso político. Y a que se sumen a este debate las diversas voces de la sociedad.
Cátedra Abierta Plan Fénix Noviembre de 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La historia de la marihuana - documental

DEL BLOG JUANMA MARIHUANA MEDICINAL

"LA ICAM: INFORMACIÓN"

Ciencia/Humanos: El consumo terapéutico de cannabis herbal para el dolor crónico es seguro...


El consumo de la hierba de cannabis de 2'5 gramos de media al día se asoció con una mayor tasa de eventos adversos leves o moderados en comparación con los controles que no lo consumieron, pero no hubo diferencias en cuanto a los efectos secundarios graves. Este es el resultado del estudio COMPASS (Cannabis para el Manejo del Dolor: Estudio de Evaluación de Seguridad). Este estudio multicéntrico nacional analizó la seguridad del consumo médico del cannabis entre pacientes que sufren de dolor crónico y fue dirigido por el Dr. Mark Ware del Centro de Salud de la Universidad McGill en Montreal, Canadá. Los autores del mismo encontraron que los enfermos con dolor crónico que consumieron cannabis diariamente durante un año, si son cuidadosamente monitorizados, no tenían aumento de eventos adversos graves en comparación con los que no consumieron cannabis. El estudio siguió a 215 adultos con dolor crónico no oncológico que consumieron cannabis medicinal y los compararon con un grupo control de 216 pacientes con dolor crónico que no consumieron cannabis. En el estudio participaron siete Unidades del Dolor de Canadá. Los que consumieron cannabis tenían acceso a un cannabis procedente de un cultivo legal y con un contenido del 12'5% de THC. Se les pidió a los participantes que mensualmente informaran sobre efectos adversos, función pulmonar, se sometieron a pruebas cognitivas y se les preguntó sobre su dolor, estado de ánimo y calidad de vida.

EL BLOG DE ABEL Y EL FENOMENO MACRI


macri
Uno, que ha hablado en este blog con displicencia de las cualidades de Mauricio Macri como político y como gobernante, se ve forzado a reconocer que el tipo encabeza el fenómeno más interesante del último año en la política argentina. Más, puede llegar a ser el segundo más interesante en lo que va del siglo XXI, siendo el primero la instalación de la experiencia kirchnerista.
La construcción del PRO, un partido de derecha light, moderna (es decir, que no se asume como derecha) con base en las clases medias y medias-altas urbanas y que incorporó estructuras y militancia de las ONGs – que tan bien describió José Natanson – ya fue un logro original en Argentina, donde la derecha tradicional no supo hacerlo por muchas décadas. Pero era fuerte solamente en la Capital Federal, y se lo podía ver como otro partido de distrito, con identidad porteña. Que hubiera cooptado una parte del aparato tradicional del peronismo para hacer política en los barrios pobres, eso también lo habían hecho los conservadores en algunas provincias.
En el 2015 ha cambiado todo. Haber triunfado en la provincia de Buenos Aires, es solamente una muestra dramática, que va a cambiar, por lo menos en el corto plazo, algunos elementos básicos del poder político territorial. El hecho clave es que la candidatura presidencial de Macri consiguió un 34 % de los votos nacionales válidos y en diez días va a ir al balotaje, enfrentando a un peronismo todavía desconcertado por un escenario que nadie, ni ellos ni el PRO, habían previsto.
La última encuesta de Hugo Haime indicaría que el camino no le va a resultar tan fácil como la euforia de las primeras semanas asumía. Aunque la dirigencia del peronismo todavía no pudo armonizar las dos voces de su mensaje, y se apoya en la imaginación y el empuje de su militancia, la “campaña de miedo” conducida por Michetti, Melconian, Prat Gay, Sturzenegger parece estar dando resultados.
De todos modos, lo que digo al principio sigue siendo válido: las condiciones de la irrupción de Mauricio Macri deben ser analizadas por todos los que se interesan en la politica (los que no se interesan… no importa. La política se interesa en ellos).
Quiero aportar algunas ideas: Me parece evidente que Macri, y el PRO mismo, resultaron ser el instrumento adecuado para ocupar un espacio que no depende de ellos: el de la oposición a la experiencia kirchnerista. Por eso vale la pena examinar por separado qué es ese espacio, y porqué fueron los adecuados para expresarlo.
Dije muchas veces en el blog que el gobierno K era un frente, pensado e impulsado por Néstor Kirchner, que sumaba a los aparatos tradicionales del peronismo las clases medias progresistas que estuvieran dispuestas a acompañarlo, y acercarse al poder. Fue un experimento difícil, porque las agendas de ambos no eran las mismas, y exitoso, porque dio a nuestro país doce años de continuidad política. Pero, inevitable, sumó también enemigos: los que rechazan o desconfían del peronismo, y los que rechazan o desconfían de la izquierda.
Esos sectores (numerosos) de argentinos sólo necesitaban ocasiones propicias para manifestarse. La encontraron en 2008, en el enfrentamiento del gobierno con las patronales agrarias; en 2009, cuando la candidatura a diputado de un hasta entonces desconocido De Narváez derrota a una lista que llevaba a Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa; a fines de 2012, en el primer gran cacerolazo un año después del aplastante triunfo electoral de Cristina, y en 2013, con la irrupción de un Sergio Massa opositor.
El problema de este espacio es que no encontraba la expresión política adecuada, lo que había sido el radicalismo en la etapa fundacional del peronismo. La U.C.R., después de 1989, 1994 y 2001, quedó marcada en la memoria de los argentinos como incapaz para gobernar el país; el llamado “Peronismo Federal” o disidente, se mostró como lo viejo, y, en general, las fuerzas políticas opositoras que obtuvieron una mayoría en el Congreso después de 2009… resultó evidente que no tenían unidad, voluntad de poder, ni ideas.
En realidad, faltaba el candidato. La política es personal, o es un ejercicio intelectual sin resultados. Y en los países presidencialistas, es todavía más así. Las ideas, bueno, las usinas del establishment, que repiten los discursos hegemónicos del Hemisferio Norte, están siempre listas para proporcionarlas. Y los medios de comunicación masivos, en general opuestos al gobierno, iban a promoverlo y protegerlo.
(No es que el gobierno nacional no se preocupó por tener medios propios y/o afines. Lo hizo, sobre todo a partir de 2008. Pero no supo vencer el problema básico de todos los medios oficialistas: incapaces de autocrítica, se hacen aburridos. Y, en un plano más fundamental, el kirchnerismo repitió un error histórico del peronismo: hablar sólo para los ya convencidos. Un discurso bueno para crear épica, mística… Pero deja afuera a los que sus ideas o su experiencia concreta les impide apreciar lo maravilloso que es el gobierno :) ).
En los últimos dos años, mientras el desgaste de tres períodos de gobierno y el fastidio de los que no estaban convencidos del discurso K aumentaba, compitieron por el lugar del candidato opositor dos figuras: Macri y Massa. El triunfo del primero era previsible: Massa estaba demasiado ligado al peronismo kirchnerista, por su historia y por su estilo político, para serlo.
Igual, debe reconocerse el mérito de la estrategia de Macri. O, más exactamente, de la de Durán Barba, que merece una disculpa de todos los que lo menospreciamos por su evidente desconocimiento de la política local. Acertó en lo central: frente a la insistencia, casi histérica, del establishment, en que Macri y Massa se unieran, tuvo claro que los votos no los traen los dirigentes sino que se suman de a uno. Los aparatos sirven para hacer campaña y fiscalizar elecciones.
Hay algo más, y es lo decisivo. Porque con los votos opositores – los de aquellos que se oponen por intereses económicos, adscripción social, prejuicios culturales – no se gana. Alcanzan para ese 34 % que obtuvo. Y aún en ese grupo, a medida que les quede claro lo que significa en la práctica un gobierno de Macri, una gran parte de ellos puede preocuparse por esa víscera sensible, su bolsillo.
Esta es la etapa más interesante, desde la política como actividad ¿Cómo hace Macri para tratar de sumar los votos que en octubre fueron a Massa, para retener los (muchos) cuyos intereses chocan con el cuadro que anuncian los Melconian, los Prat Gay? Siendo más Durán Barba que nunca. Si ustedes siguen las apariciones de Macri en público, en los medios y en las redes sociales, descubrirán que el rígido y algo introvertido empresario se ha convertido en lo más parecido a una estrella de rock, o a un pastor electrónico. Desparrama buena onda y alegría, y confianza en el magnífico futuro que haremos entre todos una vez que lo elijamos Presidente.
Sus consignas son Pobreza Cero, Guerra al Narcotráfico y Unidad de los Argentinos ¿Cómo se consiguen? De eso no se habla. Literalmente. En sus discursos, en la propaganda electoral, no hay una palabra sobre medios.
¿Puede ser exitosa esta estrategia?… A los políticos veteranos nos recuerda irresistiblemente la de Carlos Menem, en 1988 y 1989. El personaje, el público, la Argentina son muy distintos… En este caso, los que están “envenenados” contra el gobierno le creerán, porque quieren creerle. A los que valoran algunas políticas de los Kirchner, el mensaje les resbala o les resulta transparentemente ridículo. ¿Qué pasa con el resto? El que viva, diez días, lo verá.

REVISTA ANFIBIA, VIDAL GOBERNADORA

¿Cómo ganó María Eugenia Vidal la gobernación de la provincia más grande del país? Andrés Fidanza cuenta la trayectoria desde su época de funcionaria con la Alianza, su manera de gestionar “a cara de perro” el ministerio de Desarrollo Social en la Ciudad, y de hacer campaña con visitas a vecinos elegidos previamente según sus perfiles en redes sociales. Lunes, miércoles y jueves, recorría algún municipio del conurbano. Los viernes y sábado, uno o dos del interior ¿Cómo ganó popularidad? ¿Qué desafíos enfrenta y con qué estructura cuenta en Buenos Aires?

Fotos : Agencia Telam / Prensa Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Diez vecinos anticiparon el triunfo de María Eugenia Vidal en una peluquería antigua en la localidad Villa Bosch de Tres de Febrero. La revelación llegó al anochecer, dos semanas antes de las elecciones. Y en contra de lo pronosticado por las encuestas. El grupo presente en esa barbería de butacas marrones y luz de tubo sobre los espejos era bastante heterogéneo: había un kioskero, un carnicero de cincuenta y pico, y una médica del hospital público Bocalandro que, por miedo a que la asaltaran, se tomaba un remís diario para hacer las ocho cuadras que separa su casa del trabajo. Los había convocado Julio, un peluquero veterano y puntero informal de Cambiemos en sus horas extras. Sin demasiados puntos en común más que su vivencia conurbana, los diez vecinos enumeraron padeceres, prejuicios y reclamos ante el entonces candidato a intendente, Diego Valenzuela. En las primarias del 9 de agosto Valenzuela había sacado dos puntos menos que el intendente Hugo Curto, quien a los 77 años buscaba su séptima reelección con la boleta del Frente Para la Victoria. Periodista e historiador volcado a la política desde hace cinco años, Valenzuela sabía de sus grandes chances de desbancar a Curto, pero todavía no veía posible una victoria de Vidal sobre Aníbal Fernández. Valenzuela escuchó, contuvo y arengó, hasta formular la pregunta que le funcionó como un presagio.
— Si ustedes se tuvieran que ir de viaje por un trabajo o alguna urgencia, ¿a quién dejarían a cargo de sus hijos: a María Eugenia o a Aníbal?
Con ojo entrenado para decodificar los gestos de sus entrevistados, Valenzuela leyó entonces la reacción de esos diez hombres y mujeres sin voto decidido.
“Cuando mencionaba a Aníbal las caras eran de susto. Ahí supe que María Eugenia podía ganar”, explica Valenzuela, quien terminó ganándole a Curto, intendente de Tres de Febrero, por más de 13 puntos.
La escena del proselitismo delivery se repetiría en Tres de Febrero y en otros partidos bonaerenses, tanto en casas particulares -siempre elegidas a conciencia- como en carnicerías, almacenes y peluquerías. A caballo de cierto clima electoral favorable al cambio, los candidatos de Cambiemos le sacaron provecho al contacto con los votantes: la alianza entre macristas y radicales se quedó con 64 de las 135 intendencias bonaerenses, contra 57 del Frente para la Victoria. Si bien el mano a mano campechano fue una de las herramientas históricas del peronismo, esta vez fue una fuerza política nueva, techie y orientada hacia la centro-derecha moderna la que mejor aplicó ese know-how.



maria_e_vida_caja1


Una vez que descubrió el impacto que lograba al soltar descarnadamente los nombres de ambos candidatos, María Eugenia o Aníbal, así, sin mayores aclaraciones, capitalizando los sobreentendidos que siempre encierran las caras, el género, las trayectorias, los silencios y las bravuconadas, las impresiones profundas o las más superficiales, Valenzuela repitió la performance en cada una de sus reuniones con vecinos.
Y si la apelación al cuidado de los hijos no daba el resultado esperado, recurría a un plan B que daba el golpe de knock out: “Si tienen una venta de droga en su cuadra, ¿quién creen que va a hacer algo para que desaparezca: María Eugenia o Aníbal?”. Un hit que, con leves variantes, se difundiría por todo el PRO.
En Tres de Febrero, Vidal sacó 42%, contra 31% de Fernández: o sea, 11% de diferencia. Para la presidencia, también en Tres de Febrero, Mauricio Macri le ganó por sólo 2 puntos a Daniel Scioli. En la provincia, Vidal fue la candidata que sacó más votos: medio millón más que Macri y 100 mil más que Scioli.
“En la calle, cuando la gente me pedía las boletas cortadas de María Eugenia, me terminé de convencer de que iba a ser la primera gobernadora mujer de la provincia”, concluye Valenzuela.

***

 maria_e_vidal_derch2




Su candidatura se dio por descarte: Gabriela Michetti rechazó el estrés de la aventura bonaerense. La otra alternativa era que se postulara el intendente de Vicente López, Jorge Macri, pero esa movida iba a generar un exceso de apellido Macri en la boleta, además de poner en riesgo la única intendencia bonaerense en manos del PRO. A fines de 2013, el plan de Vidal era ir por la sucesión de Mauricio Macri en la Capital. Ministra de Desarrollo Social porteña desde 2008 y vicejefa de gobierno desde 2011, ese era un camino mucho más natural y asfaltado que el de pelear por la provincia, donde mandaba el peronismo desde 1987. En la Capital la puja interna tampoco hubiera sido fácil, pero existían al menos tres datos alentadores para Vidal: para empezar, la audacia y buena estrella que la había acompañado a lo largo de su carrera. También le jugaba a favor la reconocida falta de carisma de Horacio Rodríguez Larreta; y la poca confianza que Macri y su principal consiglieri, el empresario de la construcción Nicolás Caputo, depositaban sobre Michetti.
Vidal, en cambio, era garantía de continuidad para los intereses de Macri y Nicky Caputo. Y además ella brillaba como candidata en la comparación con Larreta, a quien todavía le cuesta dominar su sonrisa nerviosa, sus tonos agudos y su lenguaje facial.
El llamado de Macri a una reunión en su oficina del llamado Palacio Municipal de Bolívar 1, sin embargo, obligó a Vidal cambiar de objetivo. “Voy a apostar por Horacio, y además está Gabriela, que también quiere presentarse”, la desanimó Macri en diciembre de 2013. Como consuelo, aunque en ese momento la propuesta sonaba más a castigo que a premiación, la invitó a “empezar a caminar la provincia” junto a Jorge Macri. Para citar la metáfora que por esos días se usaba en el PRO, la mandaron al desierto con un vaso de agua.
A los pocos días, Vidal y los dos Macri se pasearon para las cámaras por la costa de Vicente López. Despeinados por el viento, transpirados por el sol y en completa soledad, caminaron por la ribera del único partido gobernado por el PRO.
“Junto a Jorge Macri vamos a trabajar en los próximos dos años para recuperar la esperanza en el sentido de que es posible hacer política de otra manera”, declaró Vidal con optimismo a prueba de balas. Para su primera recorrida, eligió un saco gris, remera color salmón y chatitas a tono. Su look se iría conurbanizando a lo largo de los meses: más jean, más camisa lisa y zapatos, campera tipo Michelín cuando empezara el otoño, y colores blanco o negro.



maria_e_vidal_izq3

Su nivel de conocimiento entre los bonaerenses arañaba el 20% en un día bueno. Ese verano del 2014, su tour proselitista hizo base en la costa atlántica. En el centro de Pinamar, caminaba un paso atrás del senador entrerriano Alfredo de Angeli, que la sumaba de sopetón cuando le pedían una foto. “Ojo que esta es la futura gobernadora, eh”, avisaba el popular ruralista, ante los veraneantes incrédulos. En la visita a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú, Miguel del Sel la integraba humorísticamente entre los actos de los delfines y las focas. La mayoría de la gente no la reconocía o la recordaba lejanamente de alguna aparición en la tele.
En Mar del Plata, una tarde entró sin aviso a una panadería ubicada en el barrio Don Bosco, a pocas cuadras del centro. Las campanitas de la puerta anunciaron su ingreso, junto al de su troupe de prensa. No había turistas ni clientes habitués. La dueña, una señora de más de setenta, la miró con expectativa. Vidal se presentó: “soy vicejefa del gobierno porteño y candidata a gobernadora bonaerense”. “Ah, mirá vos, qué lindo”, le respondió la señora.

“Superar esa etapa de frustración es muy fuerte para un político, y ella lo hizo con una humildad tremenda”, relata Piter Robledo.
Robledo tiene 23 años y asesora en temas de inclusión a Vidal, su jefa, madrina política y vecina de despacho. Además es Coordinador del Área Diversidad e Inclusión de la Fundación Pensar, el thinktank que imaginó el PRO a semejanza del sistema de partidos europeo.
Con el apoyo de Vidal, el movedizo Robledo armó una fuerza juvenil propia llamada Pensar el Camino, orientada al voluntariado social en el conurbano con aires de asistencialismo eclesiástico . Hacia adelante, con un ojo puesto en los más de 3 mil puestos políticos que necesitará Vidal para gobernar la provincia, Piter y su tropa se ubicarán “donde disponga María Eugenia”.
***
Vidal diseñó una campaña ambiciosa y estricta pasado el verano de 2014. La dinámica era la siguiente: lunes, miércoles y jueves a la tarde, recorría algún municipio del conurbano. Los viernes y sábado, uno o dos del interior. Y los domingos, descansaba. Al principio, Vidal compartió la excursión de los lunes con Mauricio y con Jorge Macri, hasta que decidieron separarse porque de lo contrario no iban a cumplir el objetivo pautado para ese año preelectoral: recorrer (conocer, más bien) los 135 municipios de la provincia. Y a los más populosos, ir más de una vez.
Los días que le tocaba ir al conurbano, Vidal viajaba en el Ford Mondeo que le correspondía por su condición de vicejefa de gobierno porteño. A los municipios del interior iba en un avión de cuatro plazas alquilado o, si ese día Mauricio Macri no lo usaba, en uno más grande y moderno que él le prestaba. Además de su custodia oficial, la acompañaba su mano derecha, el legislador porteño Federico Salvai. Ex asesor de la senadora kirchnerista María Laura Leguizamón, salteño, 37 años, con look y humor siempre relajados, Salvai fue el motor invisible de la campaña de Vidal. Ahora es candidato puesto a ocupar un cargo importante en la provincia: ¿jefe de gabinete? Está por verse, porque Jorge Macri también se anotó.
Para concretar los encuentros mano a mano (así llaman dentro del PRO a las reuniones programadas con los vecinos), Vidal anticipaba su visita por facebook y consultaba modestamente si alguien estaba dispuesto a recibirla. Su equipo analizaba el perfil de los interesados, los llamaba para tantearlos y al final se decidía por uno. ¿Por cuál? “El que no fuera muy PRO ni muy K”, según explica uno de los asesores de Vidal. A los descartados, fueran 2, 10, o 50, según el tamaño y activismo virtual del municipio, se les agradecía y pedía disculpas –mil disculpas- en nombre de Vidal.
La reunión se pautaba en un bar o, mucho mejor y más genuino, en la casa o el negocio del anfitrión elegido. En general iba Vidal sola –en realidad, con su vocero y un fotógrafo-, pero a veces también la acompañaba Mauricio Macri. La cita duraba 15 minutos, 20 máximo. El menú ideal, según los comunicólogos PRO, coincidía con el que en general ofrecían los vecinos: mate. Vidal arribaba con un mandato expreso: escuchar antes que hablar. Eso mismo prometió el domingo en que ganó la elección, en medio del clima festivo del salón de Costa Salguero: “Yo no vengo a hablar, sino a escuchar”.

maria_e_vidal_caja4

“Es como concebimos el rol del político. En los timbreos ella no iba a dar su discurso; no iba a dar cátedra, ni a ponerse por arriba. Iba a escuchar. ‘Quiero que me cuentes como estas, qué sentís y cómo estás viviendo´. La tarea era llevarse ideas y lecciones. Ese es un contraste muy grande con política tradicional”, opina el legislador Iván Petrella, director de la Fundación Pensar y uno de los autores intelectuales de la campaña PRO.
Junto a Jaime Durán Barba y Marcos Peña, principales cerebros del rumbo conceptual de Cambiemos, Petrella participa de las reuniones de estrategia y discurso del macrismo. Esos encuentros se realizan en las oficinas de Balcarce y Belgrano, una especie de espacio google del PRO, donde Macri también atiende y suele hacer base.
Así, en contraste buscadísimo con los incendios discursivos de Cristina Kirchner, en los “mano a mano” Vidal ocupaba el rol de la amiga silenciosa que tiende la mano, ceba mate, sonríe o asiente circunspecta ante la catarsis vecinal. Los temas eran casi siempre los mismos, conocidos por ella de memoria: inseguridad, violencia, venta de paco, falta de cloacas o servicios básicos.
La imagen o el video del encuentro después se lanzaban a la web. En un país que no baja nunca del top-five mundial de los más internéticos, donde alrededor de 21 millones de personas tienen Facebook, Tuiter, Google+, Linkedin o Instagram, las redes sociales son una herramienta obligada para la política, y el PRO siempre es vanguardia. ¿Hubiera tenido el mismo efecto el “timbreo” PRO si no se hubiera registrado y difundido?
 Las redes son un instrumento relativamente barato y sobre todo fácil de cuantificar. Si una entrevista dada a un canal de La Matanza tiene un impacto imposible de chequear, el video de Vidal muy sonriente en el patio de una casa de San Justo genera un alcance cuantificable en vistas y entradas. Así, lo que funciona se repite; y lo que no, muere o se perfecciona. Al momento, su cuenta de facebook tiene más de 700 mil likes, casi el doble que el de Aníbal Fernández.
Una vez terminada la ceremonia del mano a mano, Vidal (sola o con Macri) se entregaba a otro de los inventos del PRO: la ronda de timbreos espontáneos o semi-espontáneos a los vecinos del recién visitado. A veces, si el encuentro cara a cara había sido exitoso, el anfitrión le hacía de baqueano y se sumaba a la aventura del proselitismo a la carta.
Recién después de la cita y los timbreos, Vidal accedía a ir al local partidario del PRO. La arenga a los propios, la palabra de aliento a los ya convencidos, la foto que da aire a los dirigentes locales, se cumplía como mandan los manuales. Pero nunca fue el objetivo central de sus tours bonaerenses.
A fines del 2014, Vidal había estado en 133 municipios (en varios más una vez), sobre un total de 135. Y ya alcanzaba el 60% de conocimiento entre los votantes bonaerenses. El 2015 sería para volver a los municipios más importantes, cerrar una alianza con la UCR y que el PRO apostara definitivamente por Vidal, tras varios amagues de un posible acuerdo con Sergio Massa.
***
A los 27 años, tenía oficina propia y un sueldo envidiable de 2.500 pesos. Era el año 2000: el
maria_e_vidal_derch5
gobierno de la Alianza había recién asumido y eran los tiempos –los últimos tiempos- en los que el peso todavía era convertible uno a uno con el dólar. El edificio del PAMI, ubicado en Perú 169, era oscuro, vidriado y poco vistoso. Pero como subgerenta de Recursos Humanos, a Vidal le correspondía un despacho en el quinto piso con vista abierta hacia la Legislatura porteña.
Ese cargo en el PAMI (obra social de jubilados y pensionados) fue el pico de una carrera estatal atada a la suerte de Horacio Rodríguez Larreta. Y a Larreta siempre le fue bastante bien.      
“Empecé con Horacio Rodríguez Larreta como pasante en el Anses en el 98. Trabajé muchos años sin filiación partidaria, integrando los equipos de Horacio, hasta que lo conocí a Mauricio en 2002”, resumió Vidal sobre su salto del mundo Ong al PRO. Fue en una “entrevista íntima” que le hizo Jorge Lanata en su casa de Morón, el domingo siguiente al terremoto electoral.
Hija de un cardiólogo y una ex empleada bancaria, Vidal nació en 1973 en Flores. Hizo la primaria y secundaria en el Colegio de mujeres Misericordia. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina, donde conoció a su esposo, Ramiro Tagliaferro, el intendente electo de Morón.
A mediados de los noventa, se sumó al Grupo Sophia, la fundación de Rodríguez Larreta. Ahí aprendió a diseñar y evaluar programas, en particular sobre transferencias de ingresos, seguridad alimentaria y protección de la niñez, según detalla el libro “Mundo Pro”, de Gabriel Vommaro, Sergio Morresi y Alejandro Belloti.
De la mano de Larreta, ocupó varias escalas en la función pública: estuvo en la Administración Nacional de la Seguridad Social y después en la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, encabezada a partir de 1998 por Ramón “Palito” Ortega. Una vez que entendió que la re-reelección era un sueño imposible, el presidente Carlos Menem ubicó a Ortega en esa Secretaría para que le sirviera de vidriera. Ahí Vidal entró nuevamente a través de Larreta, quien llegó a ser subsecretario de Políticas Sociales de Palito Ortega, la esperanza menemista (trunca) para la sucesión presidencial.
Larreta -y por lo tanto Vidal- llegaron al PAMI con la intervención de la Alianza. El gobierno de De la Rúa prometió convertir a ese paradigma de la corrupción menemista en una “cajita de cristal”.
Bajo ese eslogan, De la Rúa designó tres interventores por decreto: uno de ellos era el actual alcalde Horacio Rodríguez Larreta, quien entró como parte de un guiño de alto vuelo del presidente radical hacia el PJ bonaerense. Porque por entonces, aunque hoy suene inverosímil, Larreta era visto como parte de la tropa peronista de Eduardo Duhalde. Más precisamente, Larreta estaba encolumnado bajo el liderazgo de Carlos Ruckauf, que había ganado la gobernación bonaerense.
Como parte de ese esquema, Vidal también era duhaldista y ruckaufista por default. Quince años después, la gobernadora electa por el macrismo considera tener un gesto similar al que tuvo De la Rúa hacia Duhalde, y abrir una mínima porción de su gabinete a una rama del PJ: el massismo.
En el PAMI, Vidal ocupó la subgerencia de recursos humanos: tenía oficina propia en el quinto piso y un sueldo bueno de 2500 pesos/dólares. “Era la niña mimada de Horacio. Se suponía que yo era uno de sus jefes, pero la verdad no sabía bien que hacía. La única vez que le pedí algo sobre un conflicto gremial, me respondió que ella no estaba ahí para lidiar con los trabajadores. Ella le reportaba directamente a Larreta”, recuerda uno de los ex funcionarios aliancistas del PAMI.
Su paso por el proyecto de “cajita de cristal” duró pocos meses. Se complicó su embarazo y pidió licencia. “Perdí mi primer embarazo. En realidad tengo cuatro hijos”, afirmó en el reportaje con Lanata, como para que quedara clara su postura frente al aborto. Con Vidal, como pasa con Cristina Kirchner, ser mujer no es garantía de cambio en un tema que afecta especialmente a las mujeres.
Ese discurso sumado al speech antidrogas que denuncia tanto la venta como el consumo, se convertiría en la música eclesiástica ideal. Si bien no existe un plan orgánico con bajada de línea automática del Papa hacia la red territorial de la iglesia, esas posiciones fueron bien recibidas por algunos curas villeros. Sobre todo, ante las planteos contrarios de Aníbal Fernández, tendientes a la despenalización del consumo. Uno de esos curas, José María Di Paola, alias el padre Pepe, recibiría a Vidal durante la campaña en la villa bonaerense de “La Cárcova”, en San Martín.
En 2002, ante la oferta de sumarse al PRO, un partido nuevo cuyo líder valoraba los saberes profesionales por encima de la experiencia política, Vidal aceptó sin prejuicios ni grandes dilemas. Vía el padrinazgo de Macri y de Larreta, el paso de la ONG a la política se le presentó como una evolución natural.
Tras el primer fogueo electoral del PRO, en 2003, asumió como directora de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura. Ahí desarrolló desde el Estado lo que había practicado en Sophia: evaluó proyectos, investigaciones y trabajos de campo, y monitoreó los programas sociales del Gobierno porteño. Para Larreta fue doble ganancia: consiguió un puesto para Vidal y de paso descargó en el Estado uno de los sueldos que pagaba desde su Fundación.
***
maria_e_vidal_caja6La gobernadora electa deberá llenar un enorme organigrama desde cero. No tiene estructura propia, ni lazos aceitados con los gremios ni el capital imaginario que supone decirse peronista. Hasta pocos meses, ni siquiera tenía la certeza de que podía ganar. Al contrario, estaba más cerca de la certeza opuesta. En su favor, ninguno de esos ítems es sinónimo de éxito. Y algo más: el poder del Estado se engordó sensiblemente en los últimos años, y esa es la botonera que va a administrar Vidal.
La futura gobernadora ya dijo que adelantará la negociación paritaria con los gremios docentes, para evitar que se demore el arranque de las clases en su primer año de gestión. Como respuesta, desde el SUTEBA, el sindicato más representativo de los maestros en la provincia, le mostraron los dientes. “No me quiero adelantar. Pero en la Capital, que es el distrito más rico, no tienen infraestructura para jardines de infantes y sub-ejecutan el presupuesto en educación. Eso no me gusta”, plantó bandera el secretario General del SUTEBA, Roberto Baradel, barbudo y grandote como un oso.
Los municipales también plantaron bandera. “Vamos a pelearnos con cualquier Intendente que no nos respete”, dijo el jefe de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses, Rubén “Cholo” García, en un mensaje a los alcaldes que asumirán en diciembre.
Como antídoto contra los pruritos ideológicos de los gremios hacia el PRO, Macri teje una inesperada amistad con Hugo Moyano, basada principalmente en el odio que el jefe de la CGT le tiene al kirchnerismo. Aunque la alianza también se sostiene en acuerdos concretos, como el esponsoreo del Banco Ciudad a Independiente (club de fútbol que preside el camionero) y la pretensión moyanista de que los intendentes de Cambiemos renueven los contratos de recolección de basura con determinadas empresas.
El paraguas PRO-moyanista no implica un blindaje permanente contra los conflictos gremiales, y mucho menos para cuando lleguen los días (y van a llegar) en que las papas quemen.
De las 135 intendencias bonaerenses, 64 serán de Cambiemos. Y si bien la UCR administrará 42 de esas 64, las más populosas contarán con gobierno PRO. Con los municipios peronistas, Vidal intentará mantener un vínculo directo y de uno a uno, para desactivar cualquier ensayo de agrupamiento corporativo.
En la Cámara de Diputados y Senadores bonaerenses, habrá una especie de empate técnico, sin mayorías ni quórum propio: Cambiemos será la segunda minoría, con unas pocas bancas menos que las del FpV.
El éxito electoral de Cambiemos, incluido el posible triunfo de Macri, alimenta una doble fantasía macrista: debilitar al PJ, al punto en que algunos peronistas se acerquen.
***
Daniel Salvador entró inesperadamente como compañero de fórmula de Vidal, a partir de un gesto de último momento del PRO hacia a la UCR, socia minoritaria del sello Cambiemos. En junio pasado, ante los lamentos radicales por los escasos lugares cedidos en las listas, Macri les ofreció el puesto de vice. Salvador era una figura desconocida. Vio por primera vez a Vidal al día siguiente de su designación.
“No creo que el peronismo esté en una situación de unidad de criterio con posturas para complicar. Los intendentes van a querer los mejor para sus distritos”, analiza el vicegobernador electo de Vidal.
Durante la campaña, Salvador contó con recursos mínimos: sin oficina propia, hacía base en el bar Borgatta, ubicado en diagonal al Congreso. Tampoco tenía posibilidades de alquilar un avión para recorrer la provincia. Una mala noticia, porque el fuerte radical está en los pueblos y las localidades campestres más alejadas de la Capital. Ahí la UCR mantiene cierta presencia de la mano de los comités y de un folclore bipartidista que sobrevive como un Boca-River. A costa de sus riñones, Salvador acumuló miles de kilómetros arriba de un volkswagen Bora que manejaba un asesor. Un amigo, más bien.
Con Vidal se reunía una vez por semana para coordinar la campaña. Los martes al mediodía iba hasta Libertador al 100, en Vicente López, donde Jorge Macri tiene oficinas en un piso 13 con vista al río. Esos encuentros, en los que solía estar Esteban Bullrich y el caído Fernando Niembro, eran los momentos más parecidos al lujo en la campaña de Salvador.
Después del triunfo, la UCR tuvo un pico de euforia al contar 42 intendencias propias. Salvador, por su parte, espera que Vidal abra su gabinete a todos los cuadros, simpatizantes y células dormidas del radicalismo diseminadas por el país. De mínima, ya sugirió un nombre para el ministerio de Salud: el ex diputado provincial y médico cardiólogo de Chivilcoy, Luis Blanco.
Vidal sólo confirmó al ministro de Economía: Hernán Lacunza, ex gerente general del Banco Central cuando lo presidía Martín Redrado y actual parte del elenco de Rogelio Frigerio en el Banco Ciudad. Para el ministerio de Agricultura, el candidato casi confirmado es el ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquis. Pero su vínculo con esa multinacional, cuestionada por su producción de semillas transgénicas y agrotóxicos, puso en pausa la designación. Y también se filtró el dato de que el legislador Cristian Ritondo será Ministro de Seguridad. De origen peronista y perfil mano dura, su designación parece una señal favorable al stato quo en la conducción de los 100 mil policías bonaerenses.
En realidad Vidal está a la espera del balotaje. La paradoja es que si Macri pierde, le resultará más fácil completar su gabinete, y los espacios estatales que crecen por debajo. Pero si Macri gana y se consagra presidente, el mainstream -y no tanto- de la tropa macrista se postulará para algún cargo nacional, donde haya más visibilidad y presupuesto. En ese caso, Vidal mirará hacia el semillero del tercer sector, de donde ella misma surgió; también a las líneas empresariales intermedias y a los egresados de universidades privadas con cierta vocación por la función pública.
Para contrarrestar el déficit estructural en el presupuesto de la provincia (en bruto, cada año termina gastando más de lo que tiene), Vidal apuesta a institucionalizar el auxilio de la Nación: para este año, por ejemplo, se estima un déficit de alrededor de 15.000 millones de pesos, algo así como el 5% del presupuesto bonaerense. Macri ya le prometió a Vidal un fondo de 30 mil millones de pesos para la provincia en concepto de devolución de Coparticipación Federal. Lo hizo en parte como un argumento hacia los votantes bonaerenses, a los que ahora deberá seducir. Para eso, en las próximas caminatas por la provincia Macri contará con la asistencia de la política que -al menos por ahora- tiene mejor imagen nacional.
***
Vidal no tuvo el ánimo ni la voluntad de matizar su speech con una sonrisa. Fueron 40 minutos de exposición, en los que ni siquiera concedió su expresión ambigua de Mona Lisa ante los jueces de la Corte Suprema que la escuchaban. La presentación fue, desde su seco “buenos días” de apertura, a cara de perro. El Salón de Audiencias de la Corte, con sus estatuas de bronce, techos altos, columnas de mármol y sillas señoriales tapizadas en cuero, tampoco facilitaba la distención. Parada detrás de un atril de manera oscura lustrada, Vidal se atajó ante las preguntas de los jueces, por momentos acusatorias, sobre las políticas del PRO para solucionar los problemas de vivienda y pobreza en la Capital. Era jueves 15 de septiembre de 2011: Vidal todavía era Ministra de Desarrollo Social porteño y no imaginaba ni remotamente la posibilidad de ser gobernadora de la provincia más grande, poblada y conflictiva de la Argentina.
“En la ciudad se genera enorme presión de demanda. Presión que no es solamente generada por la demanda natural de crecimiento de la ciudad, sino por las migraciones que recibe del resto del país y de de países limítrofes. Más de un 30 de la población no es de la ciudad: el 26% es de otras provincias. Y casi un 10% de países extranjeros”, planteó Vidal.
La audiencia había sido convocada por la Corte para tratar uno de los 37 casos semejantes que habían llegado a la máxima instancia judicial. El debate de fondo era sobre cómo y durante cuánto tiempo el Estado debía asistir a las personas en situación de calle o emergencia habitacional.
Bajo su gestión como Ministra, Vidal había impuesto un criterio inflexible: las personas que pasaban la noche en los paradores estatales no calificaban como “en situación de calle” y, por lo tanto, no debían recibir el subsidio de 700 pesos que les correspondía por ley. Al momento de su exposición ante la Corte, unas 4 mil personas cobraban ese plan, y Vidal pretendía mantener ese número a raya.
Vidal además aplicaba a raja tabla el decreto 690/06, que fijaba un límite de diez meses para recibir el subsidio. Así, las opciones para los miles de homeless porteños eran: el parador o los 700 pesos. Y si elegían cobrar los 700 pesos para intentar pagar un alquiler o la habitación de un hotel, sólo lo podían hacer por un lapso de diez meses. Después de eso, alguno de los 22 albergues estatales o a la calle otra vez.
La mayoría de los paradores abrían (todavía lo hacen) a las 6 de la tarde y cerraban a las 7 de la mañana: es decir, las personas no podían pasar el día ahí. Y como su cupo era limitado -1600 camas, con baños y habitaciones compartidas por familias enteras-, era normal (y todavía lo es) ver largas filas desde antes del horario de apertura para acceder a un lugar donde pasar la noche.
Ante ese panorama, se multiplicaban los reclamos y causas judiciales, tanto individuales como de organizaciones sociales: en 2011 había 1200 casos en juzgados de primera instancia porteños y otros 200 en Cámara de Apelaciones. La Corte, entonces, decidió fijar posición sobre los reclamos habitacionales, tomando una de las causas más dramáticas: la de Sonia Quisbeth Castro, inmigrante boliviana, mamá de un chico de seis años quien tenía una discapacidad motriz, visual, auditiva y social.
Trabajaba hacinada en un taller de costura y, tras el nacimiento de su hijo, perdió el empleo y ambos quedaron en la calle. Pasó por paradores, hogares y hoteles, hasta que dejó de recibir el subsidio estatal y terminó viviendo a la intemperie en la esquina de Brasil y Pichincha. Con la asistencia de la Defensoría del Poder Judicial de la Ciudad, su caso llegó a los tribunales.
La mujer consiguió dos fallos seguidos favorables, pero en ambos casos el Ministerio de Vidal apeló y se negó darle el subsidio de 700 pesos. Tras esas dos instancias, el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad le dio la razón al gobierno porteño: la defensa de Sonia Quisbeth Castro apeló y el caso llegó a la Corte.
“¿Entonces, si no se actúa por demanda judicial, se termina el subsidio y la gente queda en la calle?”, preguntó la jueza Elena Highton de Nolasco. Vidal asintió, y rápidamente advirtió que “si este caso sienta un precedente por el que la ciudad tiene que seguir pagando un subsidio eso va a generar un impacto sobre la ciudad y el resto del país”.
Otro miembro de la Corte, Juan Carlos Maqueda, volvió a la carga y pidió detalles sobre qué interpretaba Vidal de las personas que vivían en los albergues estatales. “No consideramos que quien esté en un parador esté en situación de calle”, respondió la ministra.
Siete meses después, en abril de 2012, la Corte le ordenó a la administración de Macri mantener el subsidio para Quisbeth Castro, por el costo de una habitación básica. Y fue más allá: en una crítica integral a la política habitacional porteña, exigió que el gobierno le asegure al chico “la atención y el cuidado que su estado de discapacidad requiere y provea a su mamá el asesoramiento y la orientación necesarios para la solución de las causas de su problemática habitacional”.
***
 Desde que asumió como Ministra de Desarrollo Social, en 2008, después de tomarse una licencia por embarazo, Vidal le puso el cuerpo a algunas de las situaciones más difíciles que atravesó el gobierno de Macri. Algunas de las cuales, ya sea por impericia, desdén, concepción clasista, fatalidades o boicot, terminaron con muertos y heridos.


maria_e_vidal_derech7(1)


En las ocupaciones de tierras y viviendas del Parque Indoamericano, en diciembre de 2010, fue la única funcionaria porteña que dio la cara: culpó al gobierno nacional y se negó a dar comida, agua y poner baños químicos durante la toma, pero decidió estar ahí, en la zona del conflicto y la represión que dejó tres muertos. Cuando la Corte citó a algún presentante del gobierno para estudiar el caso de Quisbeth Castro y pronunciarse sobre la crisis habitacional porteña, Vidal podría haber mandado a un funcionario subalterno. No lo hizo: prefirió estar y representar la cara menos humana del PRO.
Durante las inundaciones de la Capital de abril del 2013, ya en el cargo de vicejefa de gobierno, mientras Macri y Larreta estaban en off (de vacaciones o bajo la estrategia estricta de no mostrarse, nunca quedó claro), ella se calzó el pilotín amarillo, recorrió los barrios más perjudicados y se bancó los reproches de los vecinos por la falta de obras y previsión. Esa audacia quizás haya sido su principal fortaleza y el motor de su ascenso.
“Su gestión como ministra se basó en limitar los recursos, siempre tratando de evitar el conflicto. Esa fue la filosofía del macrismo: nunca ceder antes de que tense la cuerda. Ella es inflexible en las negociaciones, y en el PRO la valoran porque nunca se esconde”, describe Jonatan Baldiviezo, integrante de Observatorio del Derecho a la Ciudad y abogado en cuestiones habitacionales y urbanas. Baldiviezo la conoce de primera mano, porque Vidal participó in situ de varios desalojos.
Hacia adentro del PRO, trató de combatir cierto clima de endogamia socio-económica. En 2011, cuando percibía que la Juventud PRO marchaba hacia una homogeneidad de clases altas, forzó un cambio radical en la conducción. Puso como presidente de la ascendente Juventud macrista a un nieto de bolivianos, hijo de un carpintero formado por el Padre Mugica, que nació y milita en la villa 20 de Lugano: Maxi Sahonero.
“Es una mina excelente, sensible y súper formada. Va siempre para adelante y nunca me pidió que a cambio de algo moviera micros o gente”, comenta Sahonero, referente villero del macrismo, rama fanática de Vidal.

maria_e_vidal_caja8

Sahonero fue su descubrimiento. Al promoverlo, compensó hábilmente la endogamia social de los macristas sub-30. Y así, en una carambola provechosa, terminó por ganarle la pulseada a Marcos Peña por la conducción política de la Juventud PRO.
“Querés galletitas. Esperá que te pongo el mantelito”, le dijo Vidal a Pedro, su hijo de 8 años, aunque en realidad la frase estuvo dedicada a las cámaras de Periodismo Para Todos, el programa político más visto de la Argentina y el que marcó la agenda de la oposición en los últimos cuatro años.
“El sistema no me va a comer porque voy a ser fiel a mí misma”, le confesó a Jorge Lanata, sentada en la mesa del living de su casa de Morón. Durante el reportaje de tono intimista, Vidal conjugó su promesa de luchar a fondo contra las mafias de la provincia con un reto amable a Pedrito por haber dejado su campera tirada en la cocina.
Desde hace un año, el PRO, algunos medios y un poco ella misma fueron construyendo un malentendido: el de una Vidal virginal, a pesar de que tiene tres hijos (Camila, María José y Pedro), y eterna deudora de la generosidad mauricista.
Se trata de un perfil de trazo grueso que oculta su ambición y sus méritos, su costado imperativo y sus acciones reales en el detrás de escena de la política. Hasta ahora, Vidal se benefició con el marketing de la metáfora de Heidi contra Los Soprano. En adelante, sabe que la comparación sólo se utilizará para rebajarla.
- See more at: http://www.revistaanfibia.com/cronica/mucho-mas-que-heidi-contra-los-soprano/#sthash.zn7roLpQ.dpuf

lunes, 9 de noviembre de 2015

O JORNAL O GLOBO: TRATAMENTO DESIGUAL


TRATAMENTO DESIGUAL

O jornal O Globo teve que reconhecer, hoje (8), que errou ao acusar o filho do ex-presidente Lula. Mas, na hora de publicar o erro, o destaque (claro!) não foi o mesmo.

Percebam que no dia da denúncia caluniosa, a notícia ocupou a manchete do jornal. Na retratação, apenas uma notinha na página.

É por essas e outras que a regulamentação do#DireitoDeResposta é tão importante. 



A lei aprovada nesta semana pelo Senado diz que deverá ter destaque NA MESMA DIMENSÃO da matéria que agrediu ou acusou o ofendido, em qualquer veículo de comunicação. 

CTERA Y LA NEUTRALIDAD...